BOLETÍN
DE LA ACADEMIA
NACIONAL DE HISTORIA
BOLETÍN
DE LA ACADEMIA
NACIONAL DE HISTORIA
Volumen CII Nº 212
Julio–diciembre 2024
Quito–Ecuador
BOLETÍN
DE LA ACADEMIA
NACIONAL DE HISTORIA
Volumen CII
Nº 212
Julio–diciembre 2024
Quito–Ecuador
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
Director Dr. Cesar Alarcón Costta
Subdirectora Dra. América Ibarra Parra
Secretario Ac. Diego Moscoso Peñaherrera
Prosecretaria Ac. Ingrid Diaz Patiño
Tesorero Dr. Claudio Creamer Guillén
Bibliotecario archivero Lcdo. Carlos Miranda Torres
Jefe de Publicaciones (e) Dr. Blas Garzón Vera, PhD
Relacionador Institucional Dr. Eduardo Muñoz Borrero
COMITÉ EDITORIAL
Dr. Blas Garzón Vera Presidente
Dr. Jorge Ortiz Miranda
Dra. Rocío Rosero Jácome
Dra. Libertad Regalado Espinoza
MSc. Bayardo Ulloa Enríquez
Dr. Wilson Gutiérrez Marín
Dr. Álvaro Mejía Salazar (alterno)
Dr. Sebastián Donoso Bustamante (alterno)
EDITOR
Dr. Blas Garzón Vera Universidad Politécnica Salesiana – Ecuador
COMITÉ CIENTÍFICO
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Dra. Elissa Rashkin Universidad Veracruzana-México
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Dr. Carlos Riojas Universidad de Guadalajara-México
Dra. Cristina Retta Sivolella Instituto Cervantes, Berlín- Alemania
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Dra. Maria Letícia Corrêa Universidade do Estado do Rio de Janeiro-Brasil
Dr. Roger Pita Pico Investigador Academia Colombiana de Historia-Colombia
Dr. Justo Cuño Bonito Universidad Pablo de Olavide-España
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Dr. Jairo Bermúdez Castillo Universidad Sergio Arboleda – Colombia
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Dr. Saúl Uribe Taborda Universidad Politécnica Salesiana – Ecuador
Dr. Juan Cordero Íñiguez Academia Nacional de Historia – Ecuador
Dra. Olga Zalamea Patiño Universidad de Cuenca
BOLETÍN de la A.N.H.
Vol. CII
Nº 212
Julio-diciembre 2024
© Academia Nacional de Historia del Ecuador
ISSN Nº
1390-079X
eISSN Nº
2773-7381
Portada: Figurillas de Valdivia
Fotografía tomada de: Smithsonian, National Museum of the American Indian
Diseño e impresión
PPL Impresores 2529762 Quito
landazurifredi@gmail.com
Marzo 2025
Esta edición es auspiciada por el Ministerio de Educación
Libro de distribución gratuita
GENEALOGÍA DE VALDIVIA
Patricio Orbe Garcés
1
Resumen
Los primeros habitantes del período Formativo temprano de
la costa tienen su origen en la Amazonía y su transculturación con
una migración que llegó por mar, dio origen a la primera cultura for-
mativa que, con su sedentarismo, complejidad sociopolítica y desa-
rrollo agrícola, fundamentalmente del maíz, fue el germen del
desarrollo cultural de Valdivia, cuna de la nacionalidad, evidencia
que obliga a replantear la genealogía de las culturas aborígenes.
La historia aborigen se ha explicado en base a investigaciones
arqueológicas, pensando que esas culturas mantuvieron ocupaciones
continuas desde su aparición hasta el fin del período. Ahora se co-
noce que hubo hiatos y severos impedimentos para su desarrollo cul-
tural continuo.
Siendo el Ecuador un país volcánico, no existen relatos ar-
queo-históricos que incluyan esos efectos porque, quizás no se co-
nocían/disponían datos de los eventos holocénicos que alteraron la
vida cotidiana de las poblaciones ubicadas en las áreas de influencia
de los volcanes. El único evento que muestra la literatura es la erup-
ción del Pululahua, definida el 500 a.C., dato que estableció el límite
entre el período Formativo y el de Desarrollo Regional. Sin embargo,
ha sido y es evidente la presencia de múltiples capas de ceniza vol-
cánica, tanto en cortes de carreteras como en los taludes de algunos
ríos.
Pocas investigaciones posteriores analizan este importante
tema relacionándolo con la arqueología.
1 Ingeniero, M.Sc., Estudioso de las culturas aborígenes. correo: patricio@orbe.cc
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Al combinar los datos arqueológicos con datos de los eventos
volcánicos, disponibles en el Instituto Geofísico de la Escuela Poli-
técnica Nacional, IG-EPN y otras fuentes, se encuentra la explicación
de situaciones que antes no tenían respuesta o eran suposiciones de
lo que pudo haber sucedido.
Esta investigación, por su extensión, además del resumen y
las conclusiones, se ha dividido en cuatro partes: en la primera se
explica el origen de Valdivia y su evolución hasta Chorrera. En la se-
gunda, los desplazamientos valdivianos hacia la serranía y pobla-
miento desde Imbabura hasta Azuay. En la tercera, la herencia de
Chorrera después de la erupción del Pululahua. En la cuarta, la in-
tegración de culturas territorialmente pequeñas en culturas mayores.
Incluye la segunda llegada de los Cara y en la sexta, conclusiones.
Palabras clave: volcanismo holocénico, culturas aborígenes, puzle
de Valdivia, genealogía de Valdivia
Summary
The first inhabitants of the Early Formative period of the
coastal region have their origin in the Amazonia. Their transcultu-
rationwith migrants arriving from the sea, resulted into the first
formative culture, which became the Valdivia civilization. The
people from Valdivia were characterized by a sedentary lifestyle, a
complex sociopolitical environment and a significant agricultural de-
velopment – mainly corn based. These new findings become the
foundation that makes us rethink the origins and development of
the aboriginal cultures and rewrite their genealogy.
Aboriginal history has traditionally been mainly explained
by archaeological research. Based on the available evidence at the
time, it was thought that a culture had a linear development and con-
tinuous settlements from its origin to the end of aboriginal period.
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It is now known that there were hiatuses and severe impediments
to its continued cultural development.
Being Ecuador a volcanic country, it would have been rel-
atively easy to correlate volcanic events during the Holocene to the
archaeological timeline. Leveraging on this correlation, it will be pos-
sible to explain events that would have altered the daily life of the
inhabitants in the areas of influence of the volcanoes.
The presence of multiple layers of volcanic ashes is evident,
both in road cuts and on the slopes of some rivers provides invalu-
able evidence, which if analyzed in combination with the archae-
ological data, could enable us to better explain the evolution of
civilizations. Unfortunately, only a few investigations analyze these
important elements with an archaeological lens on.
The only event that is well recorded is the eruption of the Pu-
lulahua in 500 BC. This event marks the end of the Integration period
and the beginning of the Regional Development one. By combining
archaeological data and what is known about the different volcanic
events - available at the Geophysical Institute of the National Poly-
technic School (IG-EPN) and other sources, it is possible to derive a
more concrete explanation to events that had no previous answer.
Given the length and the details covered during the investi-
gation, in addition to the summary and conclusions, this piece of re-
search has been divided into four parts: the first explains the origin
of Valdivia and its evolution to Chorrera. The second covers the Val-
divian migration to the mountains and their settlement in the An-
dean region. The third, the legacy of Chorrera after the eruption of
the Pululahua; and the fourth, the integration of territorially small
cultures, which merge into larger cultures. This last one includes the
second arrival of the Cara civilization.
Keywords: Holocene volcanism, aboriginal cultures, Valdivia
puzzle, Valdivia genealogy
Genealogía de Valdivia
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Período Formativo de la Costa
Contenido
1. Antecedentes, 2. Una cultura al este de los Andes, 3. Primeros ha-
bitantes de la costa, 4. Migraciones Caribe en el Formativo temprano
y Formativo medio, 5. Valdivia, producto de una transculturación,
6. Genealogía.
Antecedentes
La actividad volcánica holocénica en los Andes, ha dejado
huellas importantes en el territorio que ahora es Ecuador, siendo el
Valle Interandino el de mayor impacto por la cercanía a los volcanes
ubicados en las cordilleras Occidental y Real y específicamente, la
zona comprendida entre 0° 30' de latitud norte y 1° 30’ de latitud Sur.
Mientras en la costa, la afectación se mide en centímetros de ceniza,
en la sierra se mide en decenas y centenas de metros de escombros
a más del manto de ceniza.
Durante el período de interés, los eventos volcánicos holo-
cénicos produjeron efectos devastadores en las culturas ubicadas en
el área de influencia de los volcanes y algunas sufrieron repetida-
mente el efecto de las erupciones (Knapp y Ryder, 1983; Isaacson,
1987; Villalba, 1988) originando hiatos en su progresivo desarrollo
cultural (Lathrap et al. 1984). Planteamiento que define el objetivo
de esta investigación, explicar el desarrollo cultural aborigen aso-
ciado con los eventos volcánicos que afectaron ese período, entre el
2500 a.C. y el 1200 d.C., Fig. 1-1 y Tabla 1-1.
Hubo erupciones del Cotopaxi, Pichincha, Cuicocha, Pulu-
lahua, Atacazo y Quilotoa que produjeron impactos devastadores
desde la provincia de Esmeraldas al norte hasta el sur de la provincia
de Manabí, identificándose períodos de abandono y transiciones cul-
turales mucho más abruptas de lo que se pensaba, la transición al si-
guiente período, fueron también fases evolutivas de la tradición
cultural Valdivia.
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Grattan y Torrence (2007, p. 9), reflexionan mirando el lado
positivo de la catástrofe:
(...) las secuelas de las erupciones pueden causar efectos demoledores en
el paisaje natural, así como en la salud y bienestar humanos, pero al
mismo tiempo pueden abrir nuevas oportunidades para que florezcan
nuevas formas de creatividad cultural e innovación social
.
2
Las cenizas distales junto con las cerámicas, ‘escritura en
barro’, constituyen archivos geológico-arqueológicos que, al investi-
gar su estratigrafía, revelan la historia de las culturas y la época en
que fueron afectadas por eventos volcánicos.
Ante la duda de la cronología de las erupciones volcánicas,
como el caso de la secuencia Pululahua AtacazoNinahuilca, los cor-
tes estratigráficos tienen la última palabra.
(...) la tefra del Ninahuilca no fue prominente en contextos arqueológicos,
siguió estratigráficamente a la muy visible tefra del Pululahua… Según
una fecha de consenso de la erupción del Ninahuilca en 2270 AP (Hi-
dalgo et al., 2008), con probabilidad ocurrió mucho después de la erup-
ción del Pululahua de 2485 AP (Andrade et al., 2021; Volentik et al.,
2010).
3
Según la estratigrafía y los datos anteriores, la erupción del
Pululahua fue anterior a la del Atacazo Ninahuilca pero, a más de la
fecha mencionada, hay otras. Según (Barberi et al. 1988; Isaacson,
1987,) la última erupción, fechada por C
14
está entre 2370 ± 70 y 2400
–2350 aAP y según (Hall y Mothes, 1998; Hall y Mothes, 1999), la
erupción fue el 350 a.C., dato que se mantiene en esta investigación,
Tabla T-1
El período Formativo está definido a partir del terminus a quo
de Valdivia y terminus ad quem de Chorrera, entre 3800500 a.C., pe-
ríodo marcado por las primeras sociedades agro-alfareras que fina-
2 A. Zeidíer, James: Nuevas perspectivas sobre el volcanismo holocénico ecuatoriano y sus re-
petidos impactos en el valle de Jama: hacia un “geoarchivo” de tefra distal, STRATA, Revista
Ecuatoriana de Arqueología y Paleontología, 07-12/ 2023, vol. 1, nro.2, e9, p. 5.
3 Ibidem, p. 9.
Genealogía de Valdivia
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liza con la cultura Chorrera, gravemente afectada por la erupción del
volcán Pululahua, manteniéndose algunos asentamientos tanto al
norte como al sur del área afectada que, con el tiempo, originaron
nuevas culturas en el siguiente período, el de Desarrollo Regional.
Los mantos de ceniza de las erupciones volcánicas que se uti-
lizan en esta sección, por su enfoque, cenizas distales en la costa del
Ecuador, son tomados de la tesis de Silvia Vallejo
4
y de otros autores,
especificándose en cada caso.
Fig. 1-1 Volcanes considerados en esta investigación
5
4 Vallejo, Silvia: Distribución de cenizas volcánicas holocénicas tardías en la costa del Ecuador,
Escuela Politécnica Nacional, Facultad de Geología y Petróleos, Proyecto previo a la obtención
del Título de Ingeniera Geóloga, 2012, p. 142.
5 Educaplay: Volcanes cuaternarios del Ecuador, Elaborado por el autor.
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Tabla 1-1 Erupciones volcánicas
(Formativo-Integración) consideradas
6
Período Fecha Evento VEI
No. de Espesor manto
Arqueológico evento volcánico literatura
muestras de ceniza Referencia
Vallejo (2011) en la Costa
3 períodos Cayambe* --- --- --- Samaniego, 1998
1200 d.C. Quilotoa 6 JAM-2SIC-1 0,22 Mothes y Hall (1999,2008)
Integración
980 d.C.
Guagua Pichincha
5 SIC-2? 0,10
Robin et al. (2008)
Estupiñan Viteri(1998)
400 – 600 Stéphen Rostain y
d.C.
Sangay* --- --- ---
Geoffroy de Saulieu
Desarrollo
Regional
350 a.C. Ninahuilca 5 SIC-5 0,30
Hall y Mothes (1998)
Hall and Mothes (1999)
485 a.C. Pululahua 5 SIC-3 0,15
Andrade et al. (2021)
Volentik et al. (2010)
990 a.C. Cuicocha 4 0,08 Hall and Mothes (1998)
Formativo 1000 a.C. Colapso del
--- --- --- Hall and Mothes (1998)
Tungurahua*
1550 a.C.
Guagua Pichincha
6 2 + 2 0,85**
Robin et al. (2008)
Estupiñán Viteri (1998)
2500 a.C. Cotopaxi 7 SIC-4? 0,35 Hall and Mothes (2008b)
4800 a.C. Cotopaxi 4 --- --- Hall and Mothes (2008b)
Precerámico
5770 a.C. Cotopaxi 4 --- --- Hall and Mothes (2008b)
* Los datos de los volcanes Cayambe, Tungurahua, Atacazo y Sangay
se obtuvieron de las fuentes indicadas
** El manto de ceniza cerca de Portoviejo fue de 85 cm, James A. Zeidíer (2023)
6 A. Zeidíer, James, Op. cit. p. 6.
Vallejo, Silvia, Op, cit., p. 22.
Genealogía de Valdivia
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Una cultura al este de los Andes
Desde septiembre del 2001, un equipo de arqueólogos del
Institut de Recherche pour le Développement, IRD, encabezados por
Francisco Valdez, en convenio con el INPC, descubrió el yacimiento
hoy conocido como Santa Ana-La Florida (SALF), en Zamora Chin-
chipe, complejo funerario y de culto del Periodo Formativo Tem-
prano, perteneciente a la que se denominó cultura Mayo Chinchipe,
por la cuenca hidrográfica donde fue encontrada, siendo la manifes-
tación cultural más temprana identificada al este de los Andes, en la
cuenca del río Chinchipe, desde su cabecera, en las inmediaciones
de Valladolid, en el Parque Nacional Podocarpus en Ecuador, hasta
su desembocadura en el Marañón, en el Perú. Mayo en quichua sig-
nifica río y Chinchipe, es el topónimo genérico de la región donde
esta cultura estuvo presente.
Según Stéphen Rostain
7
se remonta a más de 7000 años A.P.
(5000 a.C.) con una duración aproximada de 5500 años. Trabajos de
prospección en zonas adyacentes dieron resultados similares. “Los
sitios aparecen dispersos en un medio ecológico de ceja de montaña, con va-
lles estrechos bastante escarpados, que tradicionalmente fueron las vías de
acceso hacia la provincia de Loja”.
8
Las investigaciones en el bajo Chin-
chipe, en el Perú, confirman los datos ecuatorianos.
7 Rostain, Stéphen y de Saulieu, Geoffroy: Antes: Arqueología de la Amazonía ecuatoriana, Kiru
Graphics, Quito, 2013, p. 14
8 Valdez, Francisco: Mayo Chinchipe, el otro formativo temprano, IRD, INPC, 2008, p. 176
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Mapa 1-1 Cuenca binacional Mayo Chinchipe-Marañón
9
y complejo Mayo Chinchipe
10
Ruta probable de desplazamientos SALF – Santa Elena
11
Los investigadores establecieron dos fases cerámicas sucesi-
vas: una temprana, Palanda (3000 – 300 a.C.) y una tardía, Tacana
(300 a.C. – 500 d.C.) (Valdez, 2007a), estimándose que las dos forman
parte de una misma tradición Formativa. Las muestras recuperadas
permitieron diferenciar por lo menos dos tipos cerámicos: uno del-
gada de acabado fino y otro más grueso y quizás más utilitario (Val-
dez, 2011).
12
Las primeras evidencias que llamaron la atención al equipo de inves-
tigadores fue una serie de artefactos en piedra pulida trabajada con
una calidad tecnológica y estética desconocida hasta entonces en la alta
Amazonía. La mayor parte de estos objetos eran elementos de vajilla
9 Valdez, Francisco: Arqueología Alto Amazónica : los orígenes de la civilización en el Perú, Resear-
chGate, Jan 2014.
10 Valdez, Francisco: Complejo cerámico: Mayo Chinchipe, Horizon IRD
11 Elaborado por el autor.
12 Valdez, Francisco: Complejo Cerámico: Mayo Chinchipe, Cerámicas Arqueológicas da Ama-
zonia – Alta Amazonía, pp. 512, 524 y 520.
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(cuencos y platos) esculpidos en distintos tipos de piedra, que se des-
tacaban por el grano fino y por los distintos colores de la materia
prima.
13
Según Rostain & Geoffroy, la utilización de vajilla de piedra
pulida, se dio hasta el ocaso de la fase Palanda, cuando aparece la
fase Tacana, (300 a.C. – 500 d.C.)
También aparecieron restos de dos ocupaciones posteriores, la fase Ta-
cana del período de Desarrollo Regional y una ocupación exógena tar-
día, de origen amazónico, marcada por la presencia de tiestos toscos
con decorado corrugado (Lara 2010; Valdez 2007a & b, 2008 a & b; Val-
dez et al. 2005) ... Se trata sin duda de grupos pertenecientes al conjunto
etno-lingüístico Jíbaro, que se encuentra en las crónicas españolas bajo
el apelativo de Bracamoros o Paltas
.
14
Una fase temprana, caracterizada por su arquitectura monu-
mental de piedra se ubica entre 3000 y 2000 a.C. Arquitectura plani-
ficada y estructurada, prevista para grandes concentraciones en
ceremonias cívico-religiosas, incluía plataformas escalonadas, patios
o plazas hundidas y áreas residenciales adyacentes, se caracterizó
por la ‘arquitectura en espiral’ en los templos y la construcción de
montículos para edificaciones, con viviendas entre 5 y 9 m de diá-
metro, dispuestas alrededor de una plaza central.
15
En Mayo Chinchipe aparecen por primera vez las botellas
con asa de estribo, las más tempranas de América, unas sencillas y
otras con la representación de “una faz humana emergiendo de una con-
cha Spondylus abierta
16
que “se diferencian de ejemplares tardíos de la
13 Valdez, Francisco: Mayo Chinchipe Hacia un replanteamiento del origen de las sociedades
complejas en la Civilización Andina, Actas del Coloquio Internacional: Arqueología regional en
la Amazonía occidental: temáticas, resultados y políticas, Ediciones Abya Yala, Quito, 2013, p. 125
14 Rostain, Stéphen y de Saulieu, Geoffroy: Antes: Arqueología de la Amazonía ecuatoriana, Kiru
Graphics, Quito, 2013, p. 24
15 Valdez, Francisco, Primeras Sociedades de la Alta Amazonía, Capitulo III. Cultura Mayo Chin-
chipe Marañón, Instituto Nacional de Patrimonio Cultural-Institut de Recherche pour le Dé-
veloppement, Quito, 2003, OpenEdition Books, pp. 29-50
16 Valdez, Francisco Ibidem: Mayo Chinchipe – Hacia el replanteamiento del origen de las so-
ciedades complejas en la Civilización Andina, Ediciones Abya Yala, Quito, 2013, p. 127
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costa del Pacífico (Valdivia 8, Machalilla; Staller, 1994; Meggers et al.,
1965) y de la sierra norte (Cotocollao: Villalba, 1988) por tener el pico largo
y esbelto, emergiendo desde la cima de la argolla”,
17
primicia que sugiere
a esa cultura amazónica como posible punto de origen”,
18
ratificando la
posición de Lathrap (1975) que tiempo atrás sugería que la botella
con asa de estribo debe tener su origen en el Alto Amazonas. El color
de la cerámica tiene diferentes tonalidades por el proceso de cocción
único para cada pieza, variando entre rojos a marrón rojizo o ladrillo
obscuro.
19
En algunas piezas cerámicas se encontraron improntas de
textiles, deduciéndose que algún tipo de tejido debieron utilizar
como indumentaria. La investigación sugiere que el origen del algo-
dón se encontraría en Sudamérica, entre el sur del Ecuador y norte
de Perú. “En Perú, los vestigios del algodón nativo -como fibra- datan de
3000 a 2500 a.C.”.
20
La domesticación de plantas fue la primera revolución en la
forma de vida del ser humanos. Según Yuval Noah Harari, autor del
libro De animales a dioses:
(...) la invención de la agricultura permitió a la humanidad desarrollar
sociedades más grandes y complejas, pero también llevó a la creación
de jerarquías sociales y la desigualdad económica. Esta «revolución
agrícola» también tuvo un impacto en la salud y el bienestar humano,
ya que los humanos se volvieron más sedentarios y dependientes de
alimentos específicos
.
21
Aparte de las construcciones y objetos cerámicos, no son
menos sorprendentes los restos vegetales con fechas de C
14
que van
17 Valdez, Francisco, Complejo Cerámico: Mayo Chinchipe, Cerámicas Arqueológicas da Amazonia –
Alta Amazonía, p. 518
18 Valdez, Francisco: Mayo Chinchipe, el otro formativo temprano, IRD/INPC, p. 182
19 Valdez, Francisco: Primeras sociedades de la alta Amazonía, Capitulo IV. Modos de vida, Págs.
57-70, 2003, OpenEdition Books.
20 Diaz Levi, Paula: El rescate del algodón latinoamericano: un cultivo milenario que se resiste
a caer en el olvido, Ladera Sur, Ciencia y Biodiversidad, 2021
21 Harari, Yuval Noah: De animales a dioses Breve historia de la humanidad, Reseña Creativa, Resu-
men del Libro
Genealogía de Valdivia
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desde el 4960 a 3460 AP: camote, yuca, fréjol, ñame,
22
ají, maíz y
cacao, productos propios de la agricultura amazónica en tierras tro-
picales bajas que, además, dan idea de su dieta alimenticia.
El protomaíz semisilvestre se extendió desde México hacia
América del Sur, antes de ser completamente domesticado, como ra-
tifican las investigaciones de Logan Kistler, arqueobotánico del
Museo Nacional de Historia Natural de los Estados Unidos. Los pri-
meros rastros de domesticación del ‘teosintle’, de apariencia tan di-
ferente al maíz actual, datan de hace 10000 años.
A partir de sus primeras domesticaciones, el maíz se esparció hacia el
resto del continente, donde las comunidades agrarias continuaron
creando diversidad, adaptándolo a sus propias necesidades ecológicas
y culturales. … El maíz no podría existir sin la intervención humana.
Por eso, históricamente se ha establecido una relación simbiótica muy
fuerte entre este cultivo y las comunidades agrarias mesoamericanas,
andinas y americanas en general.
23
En sus desplazamientos, los pueblos llevaban maíz
24
junto con la ‘tec-
nología’ para su cultivo y consumo porque ya era una importante
fuente de alimento.
25
Nació así la cultura del maíz, la cultura del
grano de oro, cuyo cultivo se convirtió en el centro de su cosmovi-
sión y forma de vida.
(...) si bien es difícil vincular la dispersión humana con el cultivo del
maíz, las localizaciones geográficas de las diferentes poblaciones de
maíz y sus perfiles genéticos reflejan los mismos patrones conocidos
de migración humana, desde el norte de México al sur de Sudamérica
como a través de los Estados Unidos.
26
22 Cosmorecetas: Qué es la yuca
Gourmet de México, Camote: Conoce su origen y beneficios, 2021
Webconsultas: Calabaza, ligera y nutritiva
23 Martín Monteverde, Elizabeth Bravo, Compiladora: Hijos del maíz, Red por una américa la-
tina libre de transgénicos, 2017, p. 8
24 Zarrillo, Sonia y Valdez, Francisco: Evidencias del cultivo de maíz, IRD Editions, pp. 155-179
25 Smithsonian, Scientists Overhaul Corn Domestication Story With Multidisciplinary Analysis,
December 13, 2018, News Release
EXPRESIONGENETICA David: El maíz se domesticó de forma independiente en Sudamé-
rica, Diario El Comercio, Perú, 19/12/2018
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Los análisis de Zarrillo demuestran la presencia muy temprana del
maíz en contextos muy antiguos de la ceja de montaña oriental y obli-
gan a repensar la antigüedad y los mecanismos de difusión de este im-
portante alimento base en América
.
27
Cómo se difundió el maíz por Sudamérica es incierto.
La evidencia de la costa ecuatoriana sugiere que el maíz había sido lle-
vado hacia el sur a través del Ecuador hace 7000 años AP. Sin embargo,
la evidencia macrofósil más antigua de Ecuador es de unos 3400 años
AP. Nuestro descubrimiento de microfósiles de Zea en sedimentos la-
custres amazónicos de Ecuador hace unos 6000 años AP sugiere que el
cultivo de maíz se extendió a las tierras bajas del Amazonas poco des-
pués de su llegada a América del Sur
.
28
Evidencia que se refiere a la incipiente agricultura de Las
Vegas, que contradice el esquema tradicional, que el maíz llegó a la
Costa, pasó a la Sierra y luego a la Amazonía; ese maíz desapareció
con esa cultura precerámica, contemporánea con otras culturas de
los Andes. Entre Las Vegas y Valdivia hay un hiato de 800 años, lapso
en que los arqueólogos no han encontrado rastro humano y su de-
saparición quizás podría deberse a algún cambio climático o evento
catastrófico que aniquiló a la población.
Según Dolores Piperno (Piperno et al., 2009; Ranere et al.,
2009):
Un gran corpus de datos indica que se dispersó en la parte baja de
América Central hacia el 7600 AP y se había trasladado a los valles in-
terandinos de Colombia entre el 7000 y el 6000 AP. Dado el número de
sitios del Valle del Cauca, Colombia, que muestran maíz temprano, es
26 Alvarado Cruz, Isela: Evolución del maíz: un viaje fabuloso por las Américas, SCiDevNet,
04/05/17
27 Valdez, Francisco Ibidem: Mayo Chinchipe – Hacia el replanteamiento del origen de las so-
ciedades complejas en la Civilización Andina, Ediciones Abya Yala, Quito, 2013, p. 127
28 Bush MB, Piperno DR, Colinvaux PA. 1989. A 6000 year history of Amazonian cultivation.
Nature, Número 340, pp. 303-305
Staller, John E. y Thompson, Robert G.: Reconsiderando la introducción del maíz en el occi-
dente de América del Sur, 2001, pp. 123-156
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
289
probable que los valles interandinos fueran una ruta de dispersión im-
portante para el cultivo después de que ingresó a América del Sur
.
29
Abriendo la posibilidad que los rastros de almidones de
maíz, ñame y mandioca que el investigador Angelo Constantine
(ESPOL 2012) encontrara en lascas y hachas de piedra de 8078 a 7959
años A.P. en los páramos de Cubilán
30
y, específicamente del maíz,
responda a la teoría de Piperno y que, de esta corriente migratoria,
haya llegado a la Amazonía, constituyendo Mayo Chinchipe un cen-
tro de domesticación. Sin embargo, se deberá aclarar si ese maíz es
producto de un proceso de innovación o de transmisión cultural.
La investigación en Palanda amplía el contexto cultural del maíz en la
vertiente oriental de los Andes (Zarrillo 2012: 190, Tabla 6.1). Sustentan
la evidencia encontrada en los sondeos de las capas profundas del lago
Ayauchi, provincia de Morona Santiago, fechadas entre 7010 ± 130 y
4570 ± 70 AP (Bush et al. 1989: 304)
.
31
¿Qué significó la inclusión del maíz en la dieta alimenticia
de los pueblos aborígenes? Fue un cambio cultural que integró una
muy buena fuente de energía: aunque los hidratos de carbono del
maíz son difíciles de asimilar, su energía se libera lentamente, pro-
porcionando energía durante más tiempo
32
pero, su consumo va aso-
ciado con patologías dentales y, sobre todo, ese cereal, producto
mesoamericano, no solo revolucionó la alimentación, es un producto
esencial de la actual dieta mundial.
29 Narrativas digitales, Orígenes ancestrales del fogón cafetero: Orígenes y domesticación de
los alimentos que se han cultivado en la región del Paisaje Cultural Cafetero desde tiempos
prehispánicos
30 Arqueólogos van tras la pista de los cazadores recolectores del Ecuador, Diario El Comercio,
07 de noviembre de 2016
31 Valdez, Francisco, compilador: Arqueología Amazónica - Las civilizaciones ocultas del bosque
tropical, Actas del Coloquio Internacional: Arqueología regional en la Amazonía occidental:
temáticas, resultados y políticas, Ediciones Abya Yala, Quito, 2013
Cabrero, Ferrán, Arqueología amazónica en Ecuador Avances en una zona poco explorada,
Universidad Estatal Amazónica (UEA), Ecuador, SATHIRI Vol. 12 – N° 1, pp. 197 – 211. ISSN
1390-6925. LATINDEX 21955. Enero – junio 2017, p. 202
32 Propiedades y beneficios del maíz en la dieta, Schär -Gluten Free
Patricio Orbe Garcés
290
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Además de los productos vegetales se encontró “evidencia del
consumo social de bebidas fermentadas como chicha de maíz, yuca y
cacao”,
33
constituyendo según Francisco Valdez, el indicador, los re-
cipientes para su almacenamiento y la evidencia de su uso, la pre-
sencia de gránulos de almidón de cacao en botellas cerámicas de
cuello muy estrecho.
El mismo autor indica: “la presencia de gránulos de almidón de
maíz al interior de una botella de asa de estribo implica la presencia de una
bebida elaborada con este cereal (chicha)”,
34
dato muy significativo, im-
plícitamente señala el origen de la chicha de maíz, precursora de la
chicha de jora, quizás preparada moliendo el maíz en utensilios de
piedra y luego, quizás masticando la pasta, según la tradición ama-
zónica, la saliva humana contiene enzimas que catalizan el proceso
de fermentación.
La evidencia del uso de cacao ha sido sorprendente. Los datos C
14
pro-
vienen de varios contextos cerrados, el más antiguo fue obtenido di-
rectamente de los residuos orgánicos adheridos a un fragmento
cerámico, donde se encontraron gránulos de almidón de cacao, que
dieron una edad calibrada de entre 5500 a 5350 antes del presente (3500
a 3350 a.C.)
35
Se trata del cacao domesticado más antiguo. “El cacao parece
haber sido utilizado de varias formas, incluyendo en estado líquido, pues
había gránulos de almidón de cacao en botellas cerámicas de cuello muy es-
trecho”.
36
Francisco Valdez sugiere que “el consumo de un producto al-
tamente energético como el cacao tuvo una trascendencia social en la cultura
Mayo Chinchipe” Se “encontraron evidencias químicas y físicas de cacao,
variedad ‘fino de aroma’ -muy demandada actualmente por la industria del
chocolate en el mundo”.
37
33 Valdez, Francisco: Primeras Sociedades de la Alta Amazonía, IRD Éditions, Edición Impresa/La
nación, Marsella, 2003, p. 70
34 Valdez, Francisco: Arqueología Amazónica: Las civilizaciones ocultas del bosque tropical, Mayo
Chinchipe, 2013, OpenEdition Books
35 Lanaud, Claire et. al: Origen de la domesticación del cacao y su uso temprano en Ecuador,
Nuestro Patrimonio, 2016
36 Ibidem
37 El cacao es amazónico ya se consumía hace 5.500 años, El Mundo, 16/09/2013
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
291
La investigación señala que, al menos, una variedad de cacao
fino de aroma tiene su origen entre el suroriente ecuatoriano y el no-
roriente peruano (Motamayor et al. 2002).
38
Resultado que mueve la
cronología de sus usos iniciales, al menos, “1500 años atrás de lo que
sostenían los círculos científicos (Zarrillo et al. 2018)”.
39
Una investigación del Centro de Investigación Agrícola para
el Desarrollo Internacional, (CIRAD), demostró que la región con-
serva plantas de variedades antiguas, parientes de las variedades
ancestrales del Cacao Nacional.
40
Claire Lenaud, genetista molecular
del mismo centro, menciona:
(...) la domesticación del cacao a lo largo de la costa del Pacífico en Su-
damérica en la época precolombina es un fenómeno significativo y tem-
prano. Además, indica que la mezcla genética encontrada atestigua las
interacciones que se produjeron entre los pueblos de la Amazonía y la
costa del Pacífico, lo que refuerza la idea de un intercambio cultural y
comercial.
41
Contrario a la creencia que daba a México como el lugar de
origen del cacao, la investigación muestra que ese país recibió el
cacao aproximadamente 1500 años después de su domesticación en
Ecuador.
“Hay evidencias de plantas no utilizadas en la alimentación, como al-
godón, coca o las distintas variedades de palmas que fueron utilizadas
en el sitio”.
42
38 Zarrillo, Sonia y Valdez, Francisco: Evidencias del cultivo de maíz y de otras plantas en la
ceja de selva oriental ecuatoriana, 2013, OpenEdition Books
39 Abad, Andrés; Acuña, Cristina y Naranjo, Efraín: Estudios de la Gestión: El cacao en la Costa
ecuatoriana: estudio de su dimensión cultural y económica, revista internacional de admi-
nistración, No. 7, Enero-Junio de 2020, p. 63
40 Rostain, Stéphen y de Saulieu, Geoffroy: Antes: Arqueología de la Amazonía ecuatoriana,
Kiru Graphics, Quito, 2013, p 54
41 Estudio científico revela el país de América Latina donde se originó el cacao y como se es-
parció por el mundo, La República, 07 Jul 2024
42 Ibidem, p. 119
Patricio Orbe Garcés
292
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Se evidencian prácticas ancestrales como el chamanismo y
la masticación de coca,
43
planta originaria de las escarpadas estriba-
ciones de los Andes amazónicos; ‘mascar coca’ es una tradición indí-
gena ancestral.
Los nativos de la ceja de montaña oriental habrían sido los proveedores
–para los habitantes de la Costa del Pacífico– de la tecnología e indu-
mentaria chamánica. La ideología de los poderes ocultos, junto con sus
bienes e implementos de poder podrían haber sido los productos que
viajaban de este a oeste por las rutas trazadas entre la Amazonía y el
Pacífico. El uso de la coca, de polvos alucinógenos y bebidas energéti-
cas rituales está presente en los utensilios que acompañaban a los di-
funtos del sitio Santa Ana-La Florida al más allá. Estas plantas,
originarias del medio tropical selvático, donde los chamanes tienen
(hasta la actualidad) la reputación de ser poderosos por la fuerza de
las plantas que emplean en sus actos de curación o de adivinación.
44
¿Por qué la presencia de conchas marinas ‘strombus’ y ‘es-
pondylus’ en la Amazonía? Porque habría sido el trueque por coca y
bienes conexos provistos por los amazónicos, evidenciándose un in-
tercambio marcadamente ideológico a través de ‘la conexión Pacífico-
Marañón’ (Valdez 2008). La presencia de estas conchas en la alta
Amazonía no es nueva, “Existen ejemplares en múltiples colecciones par-
ticulares y museos, pero no es claro su contexto cultural”, además “resulta
obvio que el valor comercial de los bienes no era el interés primordial; sino
más bien el ideológico, con la fuerza sobrenatural que los bienes podían
transmitir y asegurar a sus promotores”.
45
El intercambio debió incluir
otros productos simbólicos como la turquesa, la malaquita y otras
piedras verdes propias de la región. “El intercambio de estos productos
exóticos a menudo tiene una relación directa a la intermediación o contacto
con los dioses y el acceso a formas de poder sobrenatural”.
46
43 Valdez, Francisco: Primeras Sociedades de la Alta Amazonía, Capitulo IV. Modos de vida, IRD
Éditions, Edición Impresa/La nación, Marsella, 2003
44 Valdez, Francisco Ibidem: Mayo Chinchipe Hacia un replanteamiento del origen de las sociedades
complejas en la Civilización Andina, Ediciones Abya Yala, Quito, 2013, pp. 134
45 Valdez, Francisco: Arqueología Amazónica Las civilizaciones ocultas del bosque tropical, Mayo Chin-
chipe, IRD Éditions, 2013, 2013, OpenEdition Books, pp. 133 y 134
46 Ibidem, p. 134
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
293
En la provincia de Loja, la cordillera andina se debilita mar-
cadamente, permitiendo un flujo más fácil entre regiones, tanto de
personas cuanto de corrientes de aire que modifican el clima. Quizás
por el nudo de Sabanilla pudo haber cruzado el pueblo Mayo Chin-
chipe para pasar al valle del Catamayo, tómese en cuenta que el río
Chinchipe y sus afluentes nacen al este del nudo formando valles es-
carpados; el Catamayo nace al oeste del mismo nudo, recorriendo
de este a oeste entre pequeñas cordilleras, con alturas menores a 3000
metros. “Parece que las poblaciones se agruparon en pequeños asentamien-
tos ubicados en las zonas periféricas del valle
47
en su ruta hacia Balao
Chico, isla Puná, Posorja, sitios más cercanos a la isla para cruzar el
golfo de Guayaquil y luego, por la orilla del mar seguir hasta Santa
Elena.
El valle de Catamayo conserva vestigios desde el período
precerámico, donde “posibles huellas de los más tempranos cazadores re-
colectores aparecieron en un único sitio, que corresponde a un montículo
ubicado en el valle bajo”.
48
Evidencias culturales de Mayo Chinchipe han
sido identificadas en el cerro Trapichillo, ubicado en la cuenca del río Cata-
mayo a medio camino hacia la costa del Pacífico”.
49
Ciertos tiestos mues-
tran grandes parecidos entre el material de Catamayo A y Trapichillo, cuyo
origen Jean Guffroy sospechaba justamente ser oriental (Guffroy 2004)”.
50
Se supone que tenían contactos con otros grupos, de nivel cultural com-
parable, asentados en zonas vecinas: existen testimonios de intercam-
bios a larga distancia, en particular con la Costa, pero no es posible
determinar si efectuaban directamente o a través de otros grupos po-
blacionales desconocidos hasta la fecha y que desempeñaban un papel
de intermediarios
(Guffroy, 1983: 63).
51
47 Brito Román, Juan Carlos: El Pueblo Palta en la Historia, Ediciones Abya Yala, Quito, 2015, p. 42
48 Guffroy, Jean: Catamayo Precolombino, Institut fracais d’études andines, OpenEdition Books,
2005, p. 17.
49 Valdez, Francisco, Primeras Sociedades de la Alta Amazonía, Capitulo III. Cultura Mayo Chin-
chipe - Marañón, Instituto Nacional de Patrimonio Cultural-Institut de Recherche pour le
Développement, Quito, 2003, OpenEdition Books, pp. 29-50.
50 Rostain, Stéphen y de Saulieu, Geoffroy: Antes: Arqueología de la Amazonía ecuatoriana, Kiru
Graphics, Quito, 2013, p. 50.
51 Brito Román, Juan Carlos: El Pueblo Palta en la Historia, Ediciones Abya Yala, Quito, 2015, p. 40
Patricio Orbe Garcés
294
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Quizás debería pensarse que eran postas, como los chasquis
de los incas, que llevaban sus productos amazónicos a la costa y vi-
ceversa, en un recorrido de 400–500 Km.
Los vestigios cerámicos más antiguos serían de los primeros
grupos que se habrían establecido a inicios del segundo milenio a.C.,
siendo su origen, probablemente oriental (Guffroy 2004; Guffroy et
al. 1987). Las investigaciones de Catamayo revelan una sucesión de
cuatro fases: Catamayo A, (¿20001400 a.C.?), la tradición cerámica
serrana más antigua, guarda relación con Valdivia final y Machalilla
(Guffroy, 1983a: 61-62).
52
De Catamayo B, (¿1200900 a.C.?), datan los
primeros hallazgos del tráfico de concha spondylus, producto aureolado con
un alto prestigio ritual que estaba vinculado a la existencia de macro redes
de intercambio a largas distancias”.
53
La tradición cerámica Catamayo C,
(¿900 – 500 a.C.?), en ciertos elementos recuerda a Chorrera, pero, sobre
todo, a Cerro Narrío (Ibidem: 62)”.
54
Catamayo D, (¿500300 a.C.?). “En
el valle del Catamayo se encontraron ornamentos de piedra verde y frag-
mentos cerámicos de la fase Palanda (colección del museo de la Universidad
Técnica Particular de Loja)”.
55
Por los datos precedentes, se podría asociar Catamayo con
la cultura Mayo Chinchipe, ratificándose lo explicado, en el sentido
que grupos de esa cultura irían asentándose en el valle del Cata-
mayo, originando posteriormente, la cultura homónima, (2000 – 300
a.C.), en sus desplazamientos hacia la costa y que sería parte de la
ruta de intercambio entre la Amazonía y la costa del Pacífico.
Las principales características del pueblo Mayo Chinchipe son:
•Los restos materiales de la cultura Mayo Chinchipe demues-
tran el desarrollo de una sociedad compleja que hace 5500
52 Gutiérrez Usillos, Andrés: Interrelación Hombre - Fauna en el Ecuador Prehispánico, Tesis
presentada para la obtención de Grado de Doctor, Universidad Complutense de Madrid,
Departamento de Historia de América II (Antropología de América), Madrid 1998, p. 57
53 Brito Román, Juan Carlos: El pueblo palta en la historia, continuidades, transformaciones y
rupturas, Ediciones Abya Yala, Quito, 2015, p. 43
54 Ibidem, p. 101
55 Valdez, Francisco: Arqueología Amazónica Las civilizaciones ocultas del bosque tropical,
Mayo Chinchipe, IRD Éditions, 2013, 2013, OpenEdition Books, pp. 133
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
295
años, 3500 a.C. vivió en el entorno megadiverso de la Región
Amazónica.
56
•Arquitectura monumental: planificada y estructurada, carac-
terizada por la ‘arquitectura en espiral’ en los templos y cons-
trucción de montículos para edificaciones. Viviendas
circulares de entre 5 y 9 m. de diámetro, dispuestas alrededor
de una plaza central.
•Las botellas de asa de estribo de Mayo Chinchipe anteceden
con mucho a los ejemplares conocidos de las fases tardías de
Valdivia y Machalilla en la Costa o del Formativo tardío de
la Sierra, en Cotocollao.
57
•La domesticación de plantas es un proceso muy largo, impre-
sionante tecnología que hace pensar en una cultura muy an-
terior a la fecha indicada. Esas plantas fueron llevadas a la
costa donde se aclimataron y aparecen con Valdivia, eviden-
ciando una interacción regional muy temprana.
•Prácticas agrícolas destacando el cultivo de maíz, yuca, ca-
mote, frejol, ají, cacao y algodón, identificando la zona como
centro de domesticación del maíz y cuna de la domesticación
del cacao y algodón.
•Gránulos de almidón de cacao, dieron una edad calibrada de
entre 5500 a 5350 antes del presente, no guardan concordan-
cia con la datación de la cultura. Tomando el dato de los grá-
nulos de cacao como cierto, la cultura debe ser muy, muy
anterior.
•Prácticas ancestrales como masticación de coca, chamanismo
y consumo social de bebidas fermentadas como chicha de
maíz, yuca y cacao.
58
•Es evidente la precocidad de Mayo Chinchipe: la calidad de
los objetos encontrados (cuencos artísticos y elaboradas es-
56 Mayo Chinchipe-Marañón archaeological landscape, Delegación Permanente del Ecuador ante la
UNESCO, 24/02/2016
57 Zarrillo, Sonia y Valdez, Francisco: Arqueología Amazónica, Evidencias del cultivo de maíz y de
otras plantas en la ceja de selva oriental ecuatoriana, OpenEdition Books, Págs. 155-179
58 Valdez, Francisco: Primeras Sociedades de la Alta Amazonía, IRD Éditions, Edición Impresa/La
nación, Marsella, 2003, p. 70
Patricio Orbe Garcés
296
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
tructuras de arquitectura funeraria) es tal, que los investiga-
dores se preguntan si esta cultura fue la matriz de culturas
posteriores.
• Es una cultura calificada como compleja, de apariencia pre-
coz, en un medio insospechado, tradicionalmente visto como
la antítesis de la civilización.
59
La mayoría de las plantas identificadas en SALF se cultivan por
vía vegetativa.
Solo el maíz y el ají se reproducen por semilla y el ají no es un alimento
sino un condimento y su presencia temprana tiene implicaciones téc-
nicas y culturales. Según algunos especialistas el cultivo de condimen-
tos junto al de los alimentos básicos sugiere el desarrollo de una
agricultura sofisticada y de una gastronomía compleja (Perry et al
2007:988)
60
La conclusión más importante es que esta cultura es muy,
muy anterior al 3500 a.C. y la respuesta vendrá de la evidencia de la
temprana domesticación de sus productos vegetales y de la antigüe-
dad de su cerámica.
Francisco Valdés “presume que, hace unos 7000 años el cacao ya
había crecido en la cuenca alta de la Amazonía
61
o la evidencia de maíz
encontrada en las capas profundas del lago Ayauchi, fechadas entre
7010 ± 130 y 4570 ± 70 AP (Bush et al. 1989: 304), desconociéndose a
que grupo humano se atribuiría ese cultivo.
La cerámica “aparece en el medio Amazonas hace más de 7000 años, es
decir 1500 años antes de Valdivia en la costa ecuatoriana del Pacífico, con-
siderada hasta no hace mucho como su cuna sudamericana”.
62
Conclusión
59 Valdez, Francisco, compilador: Arqueología Amazónica - Las civilizaciones ocultas del bosque
tropical, Actas del Coloquio Internacional: Arqueología regional en la Amazonía occidental:
temáticas, resultados y políticas, IRD Éditions Abya Yala, Quito, 2013, p. 111
60 Valdez, Francisco: Primeras Sociedades de la Alta Amazonía, IRD Éditions, Edición Im-
presa/La nación, Marsella, 2003, pp. 56
61 El cacao es amazónico ya se consumía hace 5.500 años, El Mundo, 16/09/2013
62 Rostain, Stéphen y de Saulieu, Geoffroy: Antes: Arqueología de la Amazonía ecuatoriana,
Kiru Graphics, Quito, 2013, p. 14
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
297
de Stéphen Rostain que revela que Mayo Chinchipe habría aparecido
hace más de 7000 años en una zona en que, según el pensamiento
tradicional, la selva tropical húmeda era vista como la antítesis de la
cultura.
De los 11 recipientes encontrados en Palanda, 4 tienen formas ordina-
rias de pequeñas ollas y cuencos, con una función claramente utilitaria;
mientras que los siete restantes tienen una morfología muy particular
que entra en el dominio de lo simbólico.
63
El dato de Stéphen Rostain obliga a retroceder el origen de
la cerámica en América, algo que Karen Stothert ya expuso en el
Congreso Internacional en México, 1974, donde sostuvo que la cerá-
mica Valdivia, no es la primera de la costa ecuatoriana. Ahora, sin
lugar a duda, se puede afirmar que ‘la cerámica de Mayo Chinchipe es
la madre de las culturas alfareras de América, no sólo por la antigüedad y
originalidad de su cerámica sino por su alto grado de elaboración, belleza y
fina decoración’ como demuestran las botellas y demás piezas cerá-
micas encontradas en Santa Ana-La Florida (SALF).
La importancia de la cerámica
64
va más allá de la forma o de-
coración de cada pieza. Fue la segunda gran revolución en la forma
de vida del ser humano, considerada también como la primera re-
volución industrial que se originó al descubrir que la arcilla cocida
adquiere dureza y durabilidad. “Los primeros objetos fueron simples y
toscos, pero reflejaban la creatividad y la necesidad de resolver problemas
prácticos, como el almacenamiento de alimentos y agua”, lo que permitió
mejorar la calidad de vida aborigen y según su cosmología, crear ob-
jetos rituales y simbólicos, fundamentales para expresar y perpetuar
sus creencias y prácticas espirituales.
65
63 Barreto Cristiana et al Organizadoras: Cerâmicas Arqueológicas Da Amazônia Rumo a uma nova
síntese, Valdez, Francisco: Complejo Cerámico: Mayo Chinchipe, p. 518
64 La alfarería es la cerámica popular, la más corriente, la que se hacía para uso popular. Después vino
la cerámica, todo aquello que es decorado, con carácter artístico y suntuario”. Emili Francés Sem-
pere.
65 Ceramicartis: Cerámica primitiva: su historia y réplica contemporánea
Patricio Orbe Garcés
298
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Primeros habitantes de la Costa
La Costa, como hábitat de las culturas aborígenes, debió ser
totalmente diferente a la que ahora conocemos, empezando por el
nivel del mar que estuvo varios metros más bajo. Los manglares,
como ecosistemas costeros, típicos de zonas tropicales, conservan
una gran biodiversidad, variedad de conchas, crustáceos, peces, mo-
luscos, aves, reptiles, anfibios y mamíferos. Tierra adentro, proba-
blemente no era solo un bosque primario sino una selva virgen,
densa y biodiversa que, según la zona geográfica proveía de anima-
les como: armadillo, nutria, guatusa, guanta, venado, ciervo enano,
mono aullador, tortugas, culebras y sapos. La ubicación de los asen-
tamientos, en los diferentes nichos ecológicos, dependía de la dispo-
nibilidad y cercanía de recursos.
El párrafo anterior describe un ecosistema diferente al actual,
que por seco es árido. Se debe tomar conciencia que la depredación
humana transformó ese ecosistema con fuentes de agua, exuberantes
manglares y bosques donde los aborígenes encontraban su sustento,
siendo los fitolitos la evidencia de la condición del medioambiente
de aquellos tiempos. Los antiguos pobladores explotaron los ecosis-
temas costeros y terrestres como cazadores recolectores y como agri-
cultores.
En Santa Elena, la aridez actual de este territorio no se compara con lo
que encontró el hombre de Las Vegas, con lluvias y una espesa vegeta-
ción”.
66
Había oído que la península fue verde, lo que despertó mi
curiosidad. Hace muchos años averigüé a viejecitos y en diferentes
lugares para conocer si recordaban algo: todos coincidieron en la res-
puesta, la península fue verde y su desertización empezó tiempo
después del inicio de la explotación de petróleo en 1925. El primer
pozo petrolero se perforó en la península, en Ancón, en 1911.
67
Ahora
con el riego, la península está recobrando su verdor y se ha conver-
tido en un huerto con alto potencial.
68
66 Los primeros hombres de Santa Elena, Diario El Universo, 28 de marzo, 2004.
67 Breve reseña sobre la historia petrolera del Ecuador, Diario El Comercio, 26 de junio de 2012
68 Santa Elena es un granero agrícola con alto potencial, Diario El Comercio, 3 de sep. de 2018.
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
299
El sitio San Pablo excavado por Zevallos y Holm (1960), es un asenta-
miento de envergadura, ya que la erosión dejó al descubierto una serie
de manchas de tiestos de 6 km2. Lanning en un trabajo posterior al ci-
tado (1964) reporta 19 sitios de esta cultura solamente en la península
de Santa Elena, de los cuales dos eran grandes concheros cercanos a la
costa, otros dos estaban en la orilla del lago San Pablo y uno cerca de
la vieja laguna de Salinas
”.
69
En San Pablo, muy cerca de Loma Alta, se han encontrado restos de
maíz carbonizado en el fondo de una vasija.
70
En 1971, el arqueólogo alemán Henning Bischof sostuvo:
entre el horizonte precerámico y el horizonte temprano de Valdivia, (Val-
divia A/B) existía un estrato cultural que había pasado ‘desapercibido para
Estrada’ y que contenía cerámica San Pedro”,
71
por el nombre del pueblo
vecino (Bischof and Viteri 1972), fase anterior a Valdivia.
Se trataba, según lo que posteriormente se comprobó, de una cerámica
que en realidad era más antigua a la seriación maestra de Valdivia; sus
descubridores Bischof y Viteri (1972), optaron por llamarle fase San
Pedro. Cerámica que se diferencia de Valdivia en forma, color, pasta y
decoración. Su edad es de unos 4000 a.C.
72
En Loma Alta, valle de Valdivia, Carlos Zevallos y Presley
Norton (1971 y 1972), encontraron una serie de cerros con cimas apla-
nadas y no redondeadas, que presentaban gran cantidad de material
superficial que, tras ser examinado en el laboratorio, resultó ser de
antigüedad mayor que de Valdivia.
73
69 Schávelzon, Daniel: Arqueología y Arquitectura del Ecuador Prehispánico, Universidad Nacional
Autónoma de México, México 1981,p. 24
70 Barroso Peña, Gonzalo: La cultura Valdivia o el surgimiento de la cerámica en América, Historia
Digital, XIV, 23, (2014). ISSN 1695-62144
71 Marcos, Jorge, ESPOL / Popov, Aleksander, FEFU/Tabarev, Andrei: Tres enigmas de la cultura
Valdivia, ESPOL, Focus, Edición 74, 25 jul 2017
72 Holm, Olaf y Crespo, Hernán: Período Paleoindio o precerámico, Historia del Ecuador, Tomo
I, Salvat Editores S.A., 1980, Barcelona, p. 116
73 Barroso Peña, Gonzalo: La cultura Valdivia o el surgimiento de la cerámica en América, His-
toria Digital, XIV, 23, (2014). ISSN 1695-62144, p.12.
Patricio Orbe Garcés
300
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Carl Spath, del Departamento de Antropología de la Universidad de
Illinois, estudió el sitio ‘El Muerto’, cerca de Playas, en la provincia del
Guayas, otro capítulo del precerámico posterior a Las Vegas y anterior
a Valdivia. La datación sitúa al lugar de ocupación en unos 9000 años
antes del presente (7000 a.C.) y, como no existen seguros indicios de
una ocupación prolongada o intensiva, el autor lo clasifica como una
estación de recolección esporádica, con fuerte orientación hacia los re-
cursos marinos.
en 1971, la doctora Karen S. Stothert, localizó en la península, a orillas
del arroyo Achallán, un sitio que, según su interpretación, debía ocupar
un lugar intermedio entre Las Vegas y Valdivia, con pocos fragmentos
de cerámica muy cruda y burda, muy inferiores a la cerámica de Val-
divia.
Lo importante es que su informe, presentado al Congreso Internacional
en México, 1974, indicó que la cerámica de Valdivia, tal como ha sido
conocida a través de varias publicaciones, evidentemente no es la pri-
mera de la costa ecuatoriana. Achallán será la prueba de una cerámica
anterior a Valdivia, como comprobaron el doctor Henning Bischof, de
Alemania y Presley Norton de Guayaquil. Stothert insinúa que la da-
tación de Achallán debería ser entre 4000 y 3500 a.C.
74
(…) fragmentos cerámicos con decoración tipo San Pedro –o parecida
a ella– han sido detectados en cuatro lugares: El Encanto (Puná), Punta
Concepción, Real Alto y Montañita… La ocupación precerámica/San
Pedro más antigua en el sector de Valdivia está entre 3600 y 3350
calA.C. y el inicio de Valdivia 1 bien podría remontarse hacia 3550 –
3500 calA.C.
75
En el proyecto de investigación ruso-ecuatoriano, con el Ins-
tituto de Arqueología y Etnografía Novosibirsk, 2015, en Real Alto
encontraron vestigios arqueológicos de la cultura Valdivia que datan
de entre 3100 y 2600 a.C.
76
y restos arqueológicos de aproximada-
mente 6000 años de antigüedad, 4000 a.C., pertenecientes a la fase
San Pedro, que serían los restos cerámicos más antiguos encontradas
en América lo que, según Jorge Marcos, constituye “uno de los episo-
74 Holm, Olaf y Crespo, Hernán: Período Paleoindio o precerámico, Historia del Ecuador, Tomo
I, Salvat Editores S.A., 1980, Barcelona, Pág. 65. Entrevista a Karen Stothert.
75 Bischof, Henning y Viteri Gamboa, Julio: Avances de investigación en el Ecuador prehispá-
nico: Entre Vegas y Valdivia: la fase San Pedro en el suroeste del Ecuador, 2006, 23.
76 Real Alto, hito del valle de Chanduy, Diario El Comercio, 20 de abril de 2019.
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
301
dios más tempranos en los cuales los seres humanos que poblaron América
comenzaron a hacer cerámica”.
77
Dato que da luces acerca de la tempo-
ralidad de los desplazamientos amazónicos y su establecimiento en
la Costa del Pacífico con, al menos, sus prácticas agrícolas
Muy probablemente se encuentren otros sitios a lo largo de
la costa, desde Posorja hasta Chanduy y Real Alto donde “fue estu-
diada una ocupación pre-Valdivia formada por pequeños montículos de con-
chas, detectándose la construcción de casas realizadas con postes de madera.
Fueron halladas cerámicas, pero en muy pequeñas cantidades (Lathrap,
Marcos y Zeidíer 1977)”.
78
El antropólogo y geólogo Nordenskjöld concluyó: “los habi-
tantes de las zonas selváticas tienen una historia cultural muy longeva”.
Lathrap estableció ciertas semejanzas entre las viviendas de la cul-
tura Valdivia y las típicas malocas, chozas, de las tribus tucunas en
el Amazonas, lo que no descarta la posible extensión de este tipo de
poblado amazónico hasta la costa,
79
además planteó “el origen de la
propia cultura Valdivia debería buscarse en la cuenca amazónica”,
80
final-
mente cree que los orígenes de la agricultura americana deben bus-
carse en los valles húmedos y fértiles de la Amazonía (Lathrap, 1975).
Donald Lathrap (Lathrap 1970; Lathrap et al. 1975) no veía
que el Formativo proviniera de la costa del Pacífico y, yéndose contra
corriente, pensaba que el impulso inicial dependía de la Amazonía.
Pocos datos arqueológicos, ahora indiscutibles, le daban
razón. El evidente aporte amazónico al mundo aborigen otorga la
razón al investigador. Esa cultura, pre-Valdivia, denominada fase
San Pedro, es de tierra adentro, de origen amazónico, que origina
Valdivia y que cambia el rumbo de la historia aborigen.
77 Valdez, Francisco, compilador: Arqueología Amazónica – Mayo Chinchipe, Actas del Colo-
quio Internacional: Arqueología regional en la Amazonía occidental: temáticas, resultados y
políticas, Ediciones Abya Yala, Quito, 2013, pp. 107-153
78 Schávelzon, Daniel: Arqueología y Arquitectura del Ecuador Prehispánico, Universidad Na-
cional Autónoma de México, México 1981, p. 43
79 Bischof, Henning y Viteri Gamboa, Julio: Avances de investigación en el Ecuador prehispá-
nico: Entre Vegas y Valdivia: la fase San Pedro en el suroeste del Ecuador, 2006, p. 12
80 Brito Román, Juan Carlos: Antropologías hechas en Ecuador, Tierras altas y tierras bajas: la
articulación transversal del espacio ecuatoriano continental a través de la etnohistoria, Aso-
ciación Latinoamericana de Antropología Abya-Yala, Tomo III, 2022, p. 123
Patricio Orbe Garcés
302
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Los investigadores finalmente concluyeron: “las formas de ci-
vilización propias de los Andes y de la costa tuvieron su principio en las
selvas vírgenes”. El antropólogo Wendell Bennett, señala:
(...) los grupos indígenas que ocuparon las llanuras costeras del Ecua-
dor se ajustan al patrón amazónico más que al andino”. “En la actua-
lidad se considera que esos antiguos asentamientos costeños tenían
más relaciones e influencias culturales de los pueblos de la Amazonía
que de la Sierra.
81
Henning Bischof y Julio Viteri Gamboa, sostienen: “la secuen-
cia de las fases o periodos Precerámico (¿Las Vegas?)/Acerámico > San
Pedro > Valdivia 1 > Valdivia 2 > Valdivia 3 y posteriores, queda demos-
trada por superposición estratigráfica en el corte Viteri”,
82
concluyendo:
Los datos actuales permiten sostener que la cerámica San Pedro, fue
un antecedente de Valdivia 1. Hasta la fecha nada indica de que se haya
desarrollado localmente en ninguno de los cinco sitios donde fue en-
contrada —Montañita, Valdivia, Real Alto, Punta Concepción y El En-
canto— de manera que su región de origen queda por ubicarse.
83
Algunos autores consideran que San Pedro y Valdivia fueron
dos culturas diferentes que coexistieron
84
pero, la estratigrafía que
presentan Henning Bischof y Julio Viteri Gamboa, Figura 3,
85
es con-
cluyente: muestra varias capas donde se distingue claramente la
capa San Pedro debajo de Valdivia, consecuentemente San Pedro es
una fase pre-Valdivia, “que no parece representar una fase cerámica ini-
81 Gustavo Costa von Buchwald, especial para La Revista: El legado de los huancavilcas... en
una sola figura, Diario El Universo, 10 de enero, 2021
82 Bischof, Henning y Viteri Gamboa, Julio: Avances de investigación en el Ecuador prehispá-
nico: Entre Vegas y Valdivia: la fase San Pedro en el suroeste del Ecuador, Bulletin de l’Institut
Francais d’Études Andines, 2006, OpenEdition Journals, 36
83 Ibidem, 43
84 Marcos, Jorge, ESPOL / Popov, Aleksander, FEFU/Tabarev, Andrei: Tres enigmas de la cultura
Valdivia, ESPOL, Focus, Edición 74, 25 jul 2017
85 Bischof, Henning y Viteri Gamboa, Julio: Avances de investigación en el Ecuador prehispá-
nico: Entre Vegas y Valdivia: la fase San Pedro en el suroeste del Ecuador, Bulletin de l’Institut
Francais d’Études Andines, 2006, OpenEdition Journals
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
303
cial y según los datos disponibles, los antecedentes de San Pedro no se en-
contrarán en Valdivia”,
86
cerámica que aparece ya desarrollada y en
cantidades muy pequeñas. Además:
“Ninguna hipótesis trata del origen de Valdivia, con la excepción de lo
que sugiere el descubrimiento de Altomayo (Damp & Vargas, 1995:
165-166). Los argumentos esbozados en el presente trabajo favorecen
su desarrollo a partir de una base San Pedro”
.
87
Las observaciones que se hacen a la más antigua cerámica
encontrada, ‘cerámica rústica, de calidad inferior a Valdivia’, ‘no parece
representar una fase cerámica inicial’ y ‘aparece ya desarrollada y en can-
tidades muy pequeñas’, tiene una explicación lógica: es cerámica utili-
taria que habría sido llevada por los primeros habitantes que se
establecieron en la península de Santa Elena, fase pre-Valdivia.
Los hallazgos de conchas Spondylus y caracol marino Strom-
bus en el complejo funerario investigado, por un lado evidencian la
existencia de un corredor de intercambio entre la costa del Pacífico
y la Amazonía, donde se definió la cultura Mayo Chinchipe y por
otro, la existencia de sitios en la península de Santa Elena y Guayas
con fragmentos cerámicos, de calidad inferior a la cerámica de Val-
divia, con decoración tipo San Pedro y origen desconocido, lleva a
pensar que fueron desplazamientos de Mayo Chinchipe que, en la
península, formaron aldeas identificadas como San Pedro, Fig. 1-2.
Según una publicación en la revista Science, un equipo in-
ternacional de investigadores de la Universidad de Calgary, en Ca-
nadá y de la Universidad de Missouri en EE.UU., descubrió que el
ají o pimiento picante tiene origen ecuatoriano, “los rastros más anti-
guos de ají fueron hallados en Loma Alta y Real Alto, en Santa Elena, tienen
una edad aproximada de 6100 años, mientras que los encontrados en otras
86 Bischof, Henning: Una investigación estratigráfica en Valdivia (Ecuador): Primeros resulta-
dos, INDIANA 1 (1973): 157-168 ISBN 3-7861-3016-7 Ibero-Amerikanisches Institut, Stiftung
Preußischer Kulturbesitz, p. 161
87 Bischof, Henning y Viteri Gamboa, Julio: Avances de investigación en el Ecuador prehispá-
nico: Entre Vegas y Valdivia: la fase San Pedro en el suroeste del Ecuador, Bulletin de l’Institut
Francais d’Études Andines, 2006, OpenEdition Journals 47.
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304
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
zonas del continente tienen entre 5600 y 500 años de antigüedad (Perry y
otros, 2007)”.
88
Conclusión que ratifica que la gente de Mayo Chinchipe, portadora
del ají de origen amazónico, estuvo en Santa Elena hace 6100 años,
4100 a.C. Dato congruente con la antigüedad de las cerámicas seña-
ladas por Henning Bischof (1971), 4000 a.C., dando idea de la tem-
poralidad de los desplazamientos de Mayo Chinchipe, en el
Precerámico Tardío.
Fig. 1-2 Yacimientos Valdivia en las provincias centro-sur
89
* Los números en rojo asociados con una estrella son sitios San Pedro o pre-Valdivia
90
88 Perry, Linda et al: Starch Fossils and the Domestication and Dispersal of Chili Peppers (Cap-
sicum spp. L.) in the Americas, Science, Vol. 315, 16 February 2007, pp. 86-88
89 Elaborado por el autor. Datos tomados de diferentes fuentes
90 Bischof, Henning y Viteri Gamboa, Julio: Entre Vegas y Valdivia: la fase San Pedro en el su-
roeste del Ecuador, 2006
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
305
Se mencionó, “Evidencias culturales de Mayo Chinchipe se han
identificado en cerro Trapichillo, en la cuenca del río Catamayo a medio ca-
mino hacia la costa del Pacífico” y “fragmentos cerámicos con decoración
tipo San Pedro –o parecida a ella– han sido detectados en cuatro lugares: El
Encanto, Punta Concepción, Real Alto y Montañita”, Fig. 1-2 y el sitio
El Muerto, cerca de Posorja, se ha identificado como una estación es-
porádica.
Esos restos arqueológicos encontrados permiten imaginar la
ruta de ese corredor de intercambio entre la Amazonía y la costa del
Pacífico. Desde Trapichillo habrán seguido hasta Balao Chico, en la
provincia del Guayas, sitio más cercano a Puná para cruzar el canal
de Jambelí y pasar a la isla Puná y luego, cruzando el canal de El
Morro llegar a Posorja y finalmente, por la orilla del mar seguir hasta
Real Alto en Santa Elena, Mapa 1-1.
Migraciones Caribe en el Formativo temprano y Formativo medio
Según los investigadores Costales, “los Cara aparecen mencio-
nados por el cronista Pedro Sancho de la Hoz, con el nombre de caribes, aso-
ciados a los indios de la provincia de Quito”. “los Cara también pudieron
denominarse caris, carios o caribes… y Sarmiento de Gamboa habla de los
caribes en el territorio de Quito”.
91
La nación cara, venida no se sabe bien de donde, ocupó los territorios
de nuestra costa y luego, guiados por su tótem “quela” con forma de
tigre, fue avanzando hacia el pie de montaña para asentarse final-
mente en los valles de Imbabura, Shaygua, Cutuchi, Patate y
Chambo… Los cara, denominados después yumbos y, finalmente,
tsáchilas, fueron dejando en cada sitio evidencias de su cultura, más
antigua que todas las que existieron en la costa americana… los in-
vestigadores fueron multiplicando las culturas y dándoles nombres
diferentes, como Sumpa, Valdivia, Machalilla o Chorrera. En reali-
91 Costales, Alfredo y Dolores: Etnografía, lingüística e historia antigua de los Caras o Yumbos
Colorados, Ediciones Abya Yala-Quito, 2002, p. 75
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BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
dad, se trataba de comunidades procedentes de una gran cultura ma-
triz, la de los cara o yumbos”.
92
Otro dato importante señala Cabello de Balboa, 1583: “Entre
la bahía de San Mateo y Ancón de Sardinas, hay un pequeño río, el cual,
los caribes de aquellas riveras lo tienen por…
93
Más importante que la
fecha es la referencia que hace de ‘los caribes’.
El historiador colombiano Miguel Triana
94
y el cronista Pedro
Sancho de la Hoz, asocian dos de esos nombres, hablan de los Caras
o Caribes, nombres que permiten identificar quienes fueron y de
donde vinieron esos nuevos pobladores.
Los datos históricos, arqueológicos y etnográficos se com-
plementan, pero a veces se contradicen por lo que resulta difícil di-
lucidar la compleja arqueo-histórica del Caribe que empieza por su
nombre y continua con la diversidad de culturas aborígenes entre
las que se distinguen Arawacos, Tainos -los buenos- y Caribes -los
malos-. Las investigaciones revelan que los primeros habitantes lle-
garon a las Antillas Mayores alrededor de 6000 a.C.
El Caribe vio múltiples olas migratorias tanto desde América Central
como desde América del Sur. Estas múltiples migraciones llevaron al
Caribe a convertirse en un lugar de encuentros culturales, donde dife-
rentes grupos se encontrarían y asimilarían (es decir, se volverían más
similares), para luego separarse y diferenciarse.
95
Desde 1978 Jalil Sued Badillo ha sostenido que los caribes arqueológi-
cos no existen como entidad diferenciada del resto de los indios y Veloz
Maggiolo afirma que la arqueología no ha podido revelar su nítida pre-
sencia en Venezuela y en las Antillas.
96
92 Ibidem, p. 73
93 Bouchard, J.F.: Tumaco – La Tolita: Un Litoral de Intercambio en el Período Prehispánico, Ins-
titut francais d’études andines, OpenEdition Books, 1998, pp. 29-41
94 Triana, Miguel: La civilización Chibcha, Escuela Tipográfica Salesiana, Bogotá 1922.
95 Marrero-Rosado, José L.: Taínos y los Pobladores Indígenas del Caribe, Berkeley ORIAS, Re-
sources for Teachers, Societies of the Americas
96 Guerrero, José G.: Caribes y taínos: dos etnias aliadas y enemigas, Revista ECOS UASD, Año
XXVII, Vol. 1, No. 19 Enero-junio de 2020
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Los Caribe, guerreros nómadas de las Antillas Menores, va-
lientes, audaces y con grandes conocimientos marinos, vivían en al-
deas separadas en las islas de Granada, Trinidad y Tobago, Dominica
y San Vicente.
La cultura Caribe temprana era patriarcal, los hombres se de-
dicaban a la guerra. La Figura 4 del Manuscrito de Drake muestra
dos canoas con grupos de las Antillas Menores en una batalla. El dibujo
describe hombres y mujeres en la canoa: las mujeres reman mientras los
hombres empuñan arcos y flechas
97
Las mujeres realizaban las actividades domésticas, atendían
a los niños, la producción de alimentos y el cultivo de la tierra. Aun-
que eran consideradas inferiores, fueron respetadas y poseían poder
socio político.
98
Según José Guerrero, Miembro de la Academia Dominicana
de Historia y de la Academia de Ciencias de la República Domini-
cana:
El rapto de mujeres era un mecanismo de exogamia y convivencia tri-
bal muy extendido. Según Fox, este intercambio de mujeres se basaba
en la exogamia y el tabú del incesto. La cesión de mujeres era un alivio
demográfico importante para la tribu. Lévi-Strauss explica que toda
sociedad intercambia bienes, lengua y mujeres. Los arahuacos a veces
vendían cautivos a los caribes a cambio de mujeres.
99
Se dedicaban a la caza, la pesca y recolección de frutos, cons-
tituyendo la pesca su principal fuente de alimento, desarrollando
técnicas de conservación como el ahumado, secado y salado.
100
Aun-
que la agricultura no estaba entre sus actividades principales, culti-
varon el maíz y probablemente en sus desplazamientos ya llevaban
el cereal.
97 Marrero-Rosado, José L.: Taínos y los Pobladores Indígenas del Caribe, Berkeley ORIAS, Re-
sources for Teachers, Societies of the Americas
98 Portillo, Luis: Cultura Caribe, Historia de los pueblos, 2012
99 Guerrero, José G.: Caribes y taínos: dos etnias aliadas y enemigas, Revista ECOS UASD, Año
XXVII, Vol. 1, No. 19 Enero-junio de 2020
100 Gtush: Cultura Caribe
Encilcopedia PR: Arqueología, Las sociedades arcaicas del Caribe
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BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Para protegerse de los insectos y como distintivo familiar y
de reconocimiento ante otras etnias, utilizaban tintes vegetales y mi-
nerales con los que creaban pinturas cosméticas. “En su rostro dibu-
jaban el animal o el nombre de la familia a la que pertenecían”.
101
Deformaban el cráneo de sus niños con vendajes y aún sólo
con la presión de manos y rodilla, la frente sufre una compresión
mucho mayor que el occipital.
102
La deformación craneana intencio-
nal fue un marcador de diferenciación social.
Raza valiente, expansionista e invasora, destruía creencias y
no dejaba que el vencido viviera, temiendo que contaminara sus há-
bitos con otros nuevos. Su dominio de la guerra iba junto al rito de
apropiarse del valor y las cualidades del guerrero vencido, comiendo
el corazón u otro órgano o miembro, sin que este rito se confunda
con lo que sería una práctica alimenticia permanente. Esa antropo-
fagia era ritual, inspirada en motivos fundamentalmente religio-
sos.
103
Los Caribes, hostiles y belicosos, eran “buenos navegantes y
constructores calificados de canoas”.
104
Tenían una posición dominante en
la cuenca del Caribe debido a su dominio de la guerra
105
y un gran auge
en el comercio en base al trueque.
Los investigadores Costales ratifican que “los Cara (Tsáchila)
con arte de guerra tan desarrollado, eran grandes navegantes, conocieron
la balsa, la caña guadúa, la pesca marina y el cultivo del ‘pishu’ o maíz, a
más de variedad de frijoles”.
106
Lo anterior permite concluir que los Cara, de la etnia Caribe
de las Antillas, pudieron haber arribado a las costas de Santa Elena.
No solo hay similitud con los nombres que señalan los investigado-
res, sino con las características descritas: buenos navegantes y cons-
tructores calificados de canoas donde, la navegación y el comercio
101 Gtush: Cultura Caribe
102 Comas, Juan: Datos para la Historia de la deformación craneal en México
103 La historia de una América antigua, Los Caribes de las Antillas
104 Cultura Caribe, Cultura Caribe | Historia Cultural
105 Ecured, Caribe (etnia)
106 Costales, Alfredo y Dolores: Etnografía, lingüística e historia antigua de los Caras o Yumbos
Colorados, Ediciones Abya Yala-Quito, 2002, pp. 73 y 74
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
309
van de la mano y el comercio precisamente, fue uno de sus princi-
pales oficios, propiciado por sus constantes desplazamientos de un
lugar a otro.
Por tradición conocían que sus ascendientes “vinieron en una
edad remotísima, del otro lado de los mares y se alojaron en la costa”, tam-
bién conocían del diluvio, “al igual que Noé de la biblia, Ta mandaré se
salvó de las aguas por revelación de Tupá, ser creador y omnipotente, cobi-
jándose con su familia en la elevada copa de un árbol”.
107
Tradición que
comparten actuales etnias de la Amazonía, que cuentan que sus an-
cestros se refugiaron en las copas de los árboles.
Según la tradición, después del diluvio,
108
alrededor del 4000
a.C., hubo migraciones Caribe, tanto al norte como al sur. Su princi-
pal área de difusión fue Panamá, el norte de Colombia y Venezuela,
ingresando al continente por los grandes ríos, Cauca y Magdalena
en Colombia, Orinoco, Amazonas y Río de la Plata. A Norteamérica
ingresaron por el río Misisipi. Dejaron terraplenes monumentales en
las llanuras de inundación del Mississippi en Norteamérica, en la
costa del Perú y en el valle central de México, entre otros sitios.
109
Según Jijón y Caamaño,
(...) una antiquísima ola migratoria, venida desde el norte por mar, habría
sido el sustrato inicial de la población ecuatoriana, que no permaneció
únicamente en Esmeraldas, sino que se expandió desde allí hasta la sie-
rra, ocupando la mayor parte del Callejón Interandino y la costa, casi en-
teramente”
110
“Esta raza que predomina en la costa ecuatoriana tiene
vinculaciones con la de Yucatán.
111
107 La historia de una América antigua, Los Caribes de las Antillas
108 Quito Ciudad Milenaria, trae referencias de cronistas incas que ubican al diluvio en el 4.000
a.C.
Lozano Castro, Alfredo: Quito Ciudad Milenaria, Ed. Ediciones Abya Yala, 1991, p. 42.
109 Bray, Tamara L. y Echeverría A., José: Las tolas perdidas de Caranqui y su contexto histórico
y regional, Antropología Cuadernos de Investigación, núm. 16, enero-junio 2016, Dialnet, p. 133
Guillaume-Gentil, Nicolas: Cinco mil años de historia al pie de los volcanes Implantación,
población y cronología en Ecuador, Ediciones Abya-Yala, 2013
110 Crespo, Hernán y Vargas, José María Coord.: Historia del Arte ecuatoriano, Tomo I, Salvat Edi-
tores Ecuatorianos S.A., Quito, 1977, p. 148
111 Jijón y Caamaño, Jacinto: Antropología prehispánica del Ecuador, Biblioteca Virtual Miguel de
Cervantes
Patricio Orbe Garcés
310
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Desde Costa Rica y Panamá, habrían partido migraciones
por el Pacífico hacia el sur que abrían llegado a las costas de Santa
Elena. ¿Por qué? Por el espíritu expansionista del pueblo caribe,
coadyubado por su habilidad y conocimientos marineros: expertos
navegantes y constructores de canoas. Siendo un desplazamiento in-
tencional, en busca de nuevas tierras, habrían llegado familias com-
pletas con algún recurso para su supervivencia, quizás maíz y, como
relata la leyenda de Quitumbe, “quizá llegaron por mar los primeros po-
bladores … un grupo numeroso pasó a Sumpa, llamada más tarde Santa
Elena, en donde se distinguió el reinado del cacique Tumbe”.
Salvador Lara confirma la llegada de dos corrientes:
Parece también que hay una corriente formativa que llega por tierra, a
través de la cuenca del Cauca, proveniente de las costas hoy colombia-
nas del Pacífico, de las del Atlántico quizá por el río Magdalena, del
istmo de Panamá y aún de más al norte, y que en el territorio ecuato-
riano se expande por la región interandina, por lo menos del Carchi al
Chimborazo, confluyendo en la planicie del litoral cisandino con la otra
corriente formativa más antigua, venida directamente por mar a la
zona ecuatorial. Esta migración cultural parece desarrollar técnicas lí-
ticas nuevas caracterizadas por diversos tipos de hachas pulimentadas,
que luego evolucionarán ampliamente y, quizás también, difunde de
norte a sur el uso de glifos grabados en rocas naturales.
112
Aquiles Pérez y los esposos Costales sostienen que los Ca-
yapa fueron los primeros migrantes a territorio ecuatoriano, que po-
blaron desde Carchi hasta Tungurahua, siendo Quitus su gentilicio,
dado por el historiador Velasco sin ningún sustento. Parece difícil
que hayan llegado hasta Tungurahua ya que desde el sur de Quito y
la provincia de Cotopaxi fueron afectados por la erupción del Coto-
paxi, el 2500 a.C.
Las dos migraciones de la misma raíz, la etnia Caribe de Cen-
tro América, habrían llegado, la primera a Santa Elena, alrededor del
4000 a.C. y la segunda, desde Colombia, a la provincia del Carchi,
112 Salvador Lara, Jorge: Esquema para el Estudio de la Prehistoria en el Ecuador, Quito -Ecua-
dor, Editorial Ecuatoriana, 1971
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
311
en el formativo medio, antes del 2000 a.C. Según los investigadores
Costales, los chachis -cayapas- o quitus, primitivos habitantes de los
Andes son hermanos legítimos de los tsáchilas o cara.
113
Las siguientes son las principales características de la migra-
ción que llegó a Santa Elena:
• Raza valiente, expansionista e invasora
• Buenos navegantes y constructores calificados de canoas
• Buenos comerciantes en base al trueque
• Practicaban la antropofagia ritual y la deformación craneal
intencional
• Conservan la tradición del diluvio y las migraciones son pos-
teriores a ese evento.
Valdivia, producto de una transculturación
En un pequeño promontorio en Valdivia, pueblo de pescadores a ori-
llas del mar, en un basural con conchas, espinas de pescado y otros
restos que reflejaban alimentación de origen marítimo, Emilio Es-
trada encontró evidencias que le permitieron identificar la que de-
nominó cultura Valdivia, que se la consideró cuna de la cerámica en
América y que Julio Viteri Gamboa lo perpetuó a principios de 1960,
en el Congreso de Arqueología en la UNAM, con la frase “Ni mayas
ni aztecas, sino ecuatorianos”.
114
Cultura que se desarrolló durante casi
2000 años y que ahora se conoce, tuvo una etapa precedente, llamada
San Pedro, con una cerámica anterior a Valdivia y que Daniel Schá-
velzon lo llama pre-Valdivia.
Valdivia parece ser una manifestación extendida de tradición
amazónica. (Lathrap, 1970a) sugiere que los valdivianos buscaban
ecosistemas similares a su hábitat natural para sus prácticas agrícolas
y la por ello buscaron cuencas hidrográficas rodeadas de bosques,
Fig. 1-2.
113 Costales, Alfredo y Dolores: Etnografía, lingüística e historia antigua de los Caras o Yumbos Co-
lorados, Ediciones Abya Yala-Quito, 2002, p. 77
114 Parra, Helen: La prehistoria del Ecuador: Desde los trabajos arqueológicos de Julio Viteri Gam-
boa, Universidad Estatal de Milagro, Revista Ciencia Unemi, vol. 5, No. 8, dic., 2012, pp. 73-77
Patricio Orbe Garcés
312
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
En el Congreso de la Asociación de Arqueología Americana,
1972, y con los datos obtenidos por el método del C
14
, Presley Norton
“demostró que había descubierto en Loma Alta el poblado prehistórico más
antiguo de América, origen de Valdivia
115
como ratificaron los trabajos
de Karen S. Stothert (1971) y Henning Bischof y Julio Viteri Gamboa
(1971-1972). Lathrap planteó: “sobre la base arqueológica de similitudes
en la alfarería, se han postulado relaciones con grupos anteriores ubicados
en la región amazónica”.
Esta teoría del origen de Valdivia como desplazamiento ama-
zónico, siembra la inquietud de cuándo y cómo los valdivianos ha-
brían desarrollado el arte de navegación y más aún, navegación
oceánica, con balsas versátiles de mayor capacidad para viajes largos
y técnicas para su adecuado control, sin descartar la habilidad de
Mayo Chinchipe para navegar por los afluentes del Amazonas para
llegar hasta Iquitos, donde se originaron varios grupos genéticos de
Theobroma cacao.
116
En el cruce de los estrechos de Jambelí y El
Morro, obligadamente, tuvieron que navegar para llegar a Santa
Elena. Enfatizando que la movilidad de Mayo Chinchipe-Marañón
jugó un papel crucial en la propagación del cacao.
La llegada de los Cara a Santa Elena influyó en la fase San
Pedro, resaltando que los Caribes tenían creencias definidas y temores
supersticiosos, destruían creencias y no dejaba que el vencido viviera”.
117
El investigador Aquiles Pérez señala: “los Cara o Colorados rendían
culto al fuego y aplicaron su uso en la guerra para tomar los pueblos me-
diante incendios
118
y los investigadores Costales, “este pueblo guerrero
sometió a fuego los poblados … en la remota antigüedad”. Datos que lle-
115 Barroso Peña, Gonzalo: La cultura Valdivia o el surgimiento de la cerámica en América, His-
toria Digital, XIV, 23, (2014). ISSN 1695-62144, p.12.
116 Solar Silva, David: Investigación francesa de la Universidad de Montpellier ratifica que el
cacao surgió en la Amazonía peruana, Infobae, 12 Mar, 2024
En muestras de los sitios de cultivo de Valdivia, que datan de la Fase III (2950-2600 a.C.), se
detectó la presencia de Theobroma cacao. Los genotipos originarios de los grupos peruanos
Marañón y Nanay sugieren que la gente de esta región tuvo contactos tempranos y dura-
deros con la Amazonía peruana.
117 La historia de una América antigua: Los Caribes de las Antillas
118 Costales, Alfredo y Dolores: Etnografía, lingüística e historia antigua de los Caras o Yumbos
Colorados, Ediciones Abya Yala-Quito, 2002, p. 27
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
313
van a pensar que los Cara habrían exterminado al pueblo existente,
fase San Pedro, sin embargo, hay no solo la posibilidad sino la cer-
teza que al enfrentamiento bélico siguió un mestizaje biológico-cul-
tural, originando con esa transculturación la cultura Valdivia,
nombre con que se dio a conocer esa cultura. Cada uno habrá apor-
tado sus rasgos culturales: los Cara, su costumbre antropófaga cere-
monial, la deformación craneal y las artes de navegación marítima
y de comercio. Según Jorge Carrera Andrade, “introdujeron el contador
de barro cocido, la rueca primitiva, ciertas frutas como la guayaba, el
mamey, la guanábana, la papaya o ababai en lengua caribe”, frutas cen-
troamericanas con nombres del arawak, taino y maya.
Las tolas, tradición de grupos caribeños, particularmente del
grupo barbacoa,
119
constituye un ejemplo de arquitectura sencilla,
que evidencia su organización social. Los montículos más antiguos,
sin mayor tratamiento estético, formal o geométrico son los descu-
biertos en las aldeas valdivianas de Loma Alta, (Presley Norton,
1965) y Real Alto, (Marcos, 1988).
Los amazónicos, habrían aportado su arquitectura, sus prác-
ticas de navegación fluvial y sus prácticas cerámicas y agrícolas, sus
productos: maíz, yuca, camote, fréjol, achira, ají, maní, varias clases
de zapallos, cacao, algodón, el consumo de bebidas fermentadas, el
uso de la coca y el chamanismo. “El uso de la coca está atestiguado desde
las fases 2-3 de Valdivia (Marcos 2006:31)”.
120
Muchas de las plantas ali-
menticias utilizadas en los sitios del Formativo de la Costa tienen su origen
de domesticación en la cuenca amazónica lo que indica la presencia de una
interacción regional amplia, muy temprana”.
121
119 Jara Chávez, Hólguer: Tulipe y la cultura yumbo: Arqueología comprensiva del subtrópico
quiteño, Tomo I, Biblioteca Básica de Quito Volumen 11, FONSAL, 2006, p. 33.
La denominada familia etnolingüística shillipanu -que con más propiedad debe denomi-
narse cara o yumba- fue antes conocida como chibcha barbacoa.
Costales, Alfredo y Dolores: Etnografía, lingüística e historia antigua de los Caras o Yumbos
Colorados, Ediciones Abya Yala-Quito, 2002, pp. 131.
120 Valdez, Francisco: Primeras sociedades de la Alta Amazonía, Capitulo IV. Modos de vida,
Págs. 57-70, 2003, OpenEdition Books.
121 Zarrillo, Sonia y Valdez, Francisco: Arqueología Amazónica, Evidencias del cultivo de maíz,
OpenEdition Books, pp. 155-179.
Patricio Orbe Garcés
314
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
El cacao amazónico llegó a Valdivia. “Varios autores han su-
gerido intercambios entre la costa del Pacífico de Ecuador y Mesoamé-
rica”.
122
Desde 1900 a.C. hay evidencias de la utilización del cacao en
México, “se pensaba que su uso se inició con la cultura Olmeca hacia el
1800 a. C. (Coe y Coe 1996; Powis et al. 2007; 2011)”,
123
preparaban una
bebida ceremonial llamada xocolatl. Durante el II milenio a.C. se acli-
mató en Mesoamérica donde fue domesticado y manipulado hasta
lograr una variedad conocida como criolla, de sabor más delicado y
menos amargo que el cacao de la Amazonía.
124
Según el DRAE, la
palabra 'cacao' se deriva de la palabra náhuatl cacahoatl o cacahuatl,
que significa ‘jugo amargo’.
La agricultura valdiviana, junto a la pesca, caza y recolección
de frutas representaban alimento seguro y evidencian una sociedad
que alcanzó una especialización en la producción, con separación
entre agricultores y pescadores. Con el tiempo llegaría la arquitectura
amazónica.
Valdivia fue considerada una sociedad eminentemente ma-
rina, poco dependiente de la horticultura, porque los sitios donde se
identificó se ubican a orillas del mar, en Manabí y Santa Elena, sin
embargo, investigaciones tierra adentro en sitios como Loma Alta,
Colimes y San Lorenzo del Mate, han permitido redefinir la econo-
mía valdiviana y retomar la posición de Lathrap, quien argumentó:
Valdivia fue principalmente un desarrollo de la floresta tropical con un
patrón de asentamiento basado en el poblamiento de zonas de valle
medio cuyo origen se debe a los patrones de dispersión proveniente
del poblamiento amazónico (Lathrap 1970), es decir un poblamiento
que desde la selva se extiende hacia la costa y no viceversa.
125
122 Solar Silva, David: Investigación francesa de la Universidad de Montpellier ratifica que el
cacao surgió en la Amazonía peruana, Infobae, 12 Mar, 2024.
123 Valdez, Francisco: Mayo Chinchipe. Hacia un replanteamiento del origen de las sociedades
complejas en la Civilización Andina, IRD Editions, p. 128.
124 Bueno, Isabel: El cacao, la bebida sagrada de mayas y aztecas, Historia, National Geographic,
10 de mayo de 2024.
125 Mesía Montenegro, Christian: El periodo Formativo en los andes septentrionales y sus re-
laciones con los andes centrales, Arqueología y Sociedad Nº 27, 2014: 111-130 ISSN: 0254-
8062, p. 115.
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
315
Investigaciones de Holm (1960) y Zevallos (1973) “tuvieron
como conclusión definitiva que el cultivo del maíz fue conocido y practicado
por los valdivianos. La expedición de la Universidad de Illinois (Lathrap y
Marcos, 1975) investigó aún más sobre el aspecto agrícola en Valdivia, de
cuya actividad no queda la menor duda”.
126
No está lejos de la realidad pensar que, con el desarrollo de
la agricultura, los chamanes valdivianos, llámense sabios o brujos,
por la reputación de su poder por las plantas que utilizaban en sus
actos, se interesaron en calendarios rituales para controlar la produc-
ción y sistematizar esos conocimientos.
127
La ritualidad que implica
el calendario agrícola se refleja en centros cívicos, donde habría “ce-
lebraciones ceremoniales agrofestivas, cuyos nombres fueron acuñados por
los incas, aunque su origen se remonta a épocas más antiguas, pues hay re-
gistros que prueban que en la Cultura Valdivia ya los celebraban, cinco mil
años antes que la civilización incaica”,
128
los Raymikuna.
La evidencia de los sitios del Formativo temprano en la Costa muestra
que la subsistencia basada en plantas se sustentaba ampliamente en el
maíz y en varios otros cultivos del bosque tropical, así como en la re-
colección frutal y de otros recursos vegetales silvestres (Pearsall 2003,
2008)
.
129
Los árboles de cacao, sus vainas, semillas y bebidas estaban íntima-
mente relacionados con sus mitos y dioses, especialmente porque su
pulpa se come como un aperitivo vigorizante, que se convierte en un
jugo fresco y se fermenta para hacer una bebida alcohólica utilizada en
126 Crespo, Hernán y Vargas, José María Coord.: Arte ecuatoriano, Tomo I, Salvat Editores Ecua-
torianos S.A., Quito, 1976, p. 64.
127 Borchart de Morenos, Cristina y Moreno Yánez, Segundo E.: Crónica Indiana del Ecuador
Antiguo, Proyecto EBI-GTZ, Ediciones Abya-Yala, 1997, p. 36.
128 Raymikuna, OBS Agenda21.
Los pueblos aborígenes son reconocidos por haber calculado con precisión los solsticios y
equinoccios, eventos relacionados con los tiempos de siembra y cosecha, dando lugar a cua-
tro Raymikunas anuales: Killa Raymi (21 de septiembre), equinoccio de otoño, celebración
de la fertilidad. Kapak Raymi (21 de diciembre): solsticio de invierno, el maíz ha empezado
a tomar forma, ha crecido en su primera etapa de vida. Pawkar Raymi (21 de marzo): equi-
noccio de primavera, tiempo de afloramiento de las plantas, policromía. Inti Raymi (21
junio), solsticio de verano, agradecimiento por las cosechas obtenidas.
129 Zarrillo, Sonia y Valdez, Francisco: Arqueología Amazónica, Evidencias del cultivo de maíz,
OpenEdition Books, pp. 155-179.
Patricio Orbe Garcés
316
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
rituales y celebraciones (Zarrillo et al. 2018, 1882). Además, las semillas
de cacao fueron importantes en el intercambio comercial entre los pue-
blos prehispánicos del litoral de la Costa ecuatoriana, como lo refiere
Marcos (2005)
.
130
Real Alto presenta evidencias de ocupación desde Pre-Valdivia,
con un estrato de conchas de manglar ‘Concha Prieta’ (Anadara tubercu-
losa) y casas cupulares de varas flexibles, posiblemente formando un cam-
pamento estacional de gentes del interior (Lathrap, Marcos y Zeidíer,
1986)”,
131
aunque según (Marcos 1988:78), “la ocupación inicial se da
alrededor del 3800 a.C. y las pocas viviendas de ramazón que conformaban
se encontraban distribuidas en herradura alrededor de un espacio
abierto”,
132
se hallaron los más antiguos restos de tejidos de algodón y las
fechas C
14
obtenidas de ellos, señalan entre el 3290 y el 2935 a.C. (Marcos
1973)”.
133
las improntas en arcilla atestiguan que, no solo conocían,
sino que hilaban y tejían algodón (Marcos, 1973).
El Encanto, en la Isla de Puná en el Golfo de Guayaquil, es otro sitio de
Valdivia Temprano que probablemente se organizó de la misma ma-
nera (Porras 1973; Spath 1980) … el testimonio más revelador es el de
los huaqueros locales que ... Afirman repetidamente que no hay nada
en el centro de los sitios de Valdivia y respaldan sus afirmaciones al
devastar los sitios con patrones en forma de U.
134
130 Abad, Andrés; Acuña, Cristina y Naranjo, Efraín: Estudios de la Gestión: El cacao en la Costa
ecuatoriana: estudio de su dimensión cultural y económica, revista internacional de admi-
nistración, No. 7, Enero-Junio de 2020, p. 64
131 Gutiérrez Usillos, Andrés: Interrelación Hombre - Fauna en el Ecuador Prehispánico, Tesis
presentada para la obtención de Grado de Doctor, Universidad Complutense de Madrid,
Departamento de Historia de América II (Antropología de América), Madrid 1998, p. 50
132 Ledergerber-Crespo, Paulina, Editora: Formativo Sudamericano una revaluación, Departa-
mento de Antropología, Museo de Historia Natural, Smithsonian Institution, Washington,
Abya Yala, 1999, p. 97
133 Schávelzon, Daniel: Arqueología y Arquitectura del Ecuador Prehispánico, Universidad Na-
cional Autónoma de México, México 1981, p. 27
134 Jadán Veriñez, Mary Beatriz (Editora): Valdivia, una sociedad neolítica: nuevos aportes a su
conocimiento, Colección libros de texto Universidad Técnica de Manabí, Ediciones UTM,
2021, p. 112
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
317
La disposición inicial de los sitios Real Alto y El Encanto, en
forma de herradura sería la evidencia de que fueron los mismos ha-
bitantes y las evidencias pre-Valdivia y Valdivia Temprano, sugiere
una ocupación San Pedro, con habitantes de Mayo Chinchipe.
En su fase inicial, Valdivia se dedicó a la talla en piedra, a
juzgar por las formas más sencillas de utensilios que, con el tiempo,
dieron paso a la alfarería, desarrollando y generalizando la alfarería
en la región.
135
Las mujeres realizaban las actividades domésticas, atendían
a los niños, producción de vestido, alimento y cultivo de la tierra.
Los arqueólogos coinciden en que la mujer valdiviana tenía
un papel preponderante en la sociedad y en ese sentido, era una so-
ciedad matriarcal, donde la presencia femenina fue predominante
en el desarrollo social, económico, político y espiritual de las socie-
dades agro-alfareras. Los hallazgos en Real Alto relievan el papel de
la mujer que, con la altura de sus tocados, representaba mayor jerar-
quía. Las estatuillas evidencian que la mujer era valorada porque
simbolizaba la fecundidad. Fueron altamente respetadas y poseían
poder socio político. Los hombres se dedicaban a la guerra.
Marcelo Villalba señala:
La imagen de la mujer predomina sobre el hombre. La razón es evi-
dente: la mujer fue artífice de la domesticación de plantas, la base del
desarrollo biológico de la comunidad y con el concepto de ciclo vital
por el que atraviesa, representa las leyes cíclicas de la naturaleza y la
encarnación de las fuerzas cósmicas.
136
De las ocho fases en que Betsy Hill divide la evolución de la
cerámica Valdivia,
137
la más antigua corresponde a Real Alto, con da-
taciones entre el 3100 y el 2600 a.C.
135 Educalabado: Valdivia.
136 Cabrera, Luis Fernando, Moscoso, Manuel y Ulloa, Andrés: El oficio más antiguo de la mujer
en Ecuador, Universidad de Especialidades Turísticas, KALPANA Num 6, (pp. 26-29) ISSN:
1390-5775, 23 de septiembre del 2011.
137 Betsy Hill estudió la cerámica Valdivia siguiendo el método estilístico, desarrollado por
John H. Rowe para el Valle del Ica en Perú, definiendo ocho fases (I –VIII). (Marcos, 1988).
Patricio Orbe Garcés
318
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Alrededor de 2500 a.C. aparecen figurillas femeninas de ce-
rámica, las ‘Venus de Valdivia’, en sustitución de las más antiguas de
piedra,
138
famosas por resaltar las formas femeninas en diferentes
etapas de desarrollo: usualmente desnudas con peinados de todos
los tamaños, hay Venus hieráticas, embarazadas, con la mano en la
boca, bicéfalas, etc. La evolución de la piedra a la cerámica permitió
diversificar la representación del cuerpo femenino y mejores solu-
ciones artísticas. Según Lathrap:
(...) la tradición de las figurillas representa la primera aparición cono-
cida de esta forma de expresión artística en el Nuevo Mundo, equiva-
lente a la Venus de Willendorf en el Viejo Mundo, como lo describe
Pedro Porras en uno de sus libros. De las costas ecuatorianas salió esta
tradición hacia América Central.
139
En esta nueva era aparecen los enigmáticos y no muy cono-
cidos Búhos de Piedra de Valdivia.
Cerámicas posteriores se caracterizan por el uso de formas
geométricas, líneas rectas y decoraciones con técnicas de modelado,
incisión y estampado, generando nuevos estilos como consecuencia
de la complejidad de las decoraciones. Su cerámica se resume en tres
formas: olla globular con cuello alto, otra con cuello corto y un
cuenco hemisférico con engobe rojo, aunque también se encuentran
vasijas de gran tamaño que hace pensar en una sociedad sedentaria
que utilizaba esos recipientes para almacenar granos porque fue una
sociedad en plena revolución agrícola.
138 Pano Gracia, José Luis: La cerámica ecuatoriana del periodo Formativo. Las culturas Valdi-
via, Machalilla y Chorrera, Publicado en Tejiendo imágenes. Homenaje a Victoria Solanilla
Demestre, ed. C. Simmons Caldas y M. Valls i García (Lincoln, Nebraska: Zea Books, 2023),
p. 257
En la cronología de Valdivia, las figurillas líticas, “Venus de Valdivia”, han sido datadas
como las más antiguas, ubicadas en el período A (del 3500 al 2500 a.C.) y las figurillas mo-
deladas en barro, corresponden a los períodos B y C (del 2500 al 1500 a.C.), etapas de má-
ximo esplendor de Valdivia
Matos, Ramiro, Smithsonian Institution-Museum Nacional de l’Índia Americana: Figurillas
de Valdivia, Museu Etnològic i de Cultures del Món.
139 Cultura Valdivia, historia, lugar de origen, cofre360, Ideas y noticias diversas, OCT 19, 2015
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
319
Esta cultura, asociada al surgimiento de la cerámica en Amé-
rica y madre de las culturas alfareras de América, debe dar paso para
que Mayo Chinchipe tome su lugar, precisamente por la antigüedad,
originalidad de su cerámica, por su alto grado de elaboración, be-
lleza y fina decoración.
Efrén Avilés Pinos señala: “Los valdivianos tuvieron una altí-
sima capacidad de movilidad, constituyendo un importante foco de difusión
cultural y comercial, no solamente en las zonas norte y sur del Ecuador
sino, además, en sitios tan lejanos como Mesoamérica y el norte de Chile”.
Hay evidencia de la navegación con balsas a vela, lo cual indica que
los valdivianos fueron pioneros en la navegación en América, de ahí
que autores como Lathrap, llamasen a los valdivianos “los fenicios de
América”.
140
La tradición caribe de buenos navegantes llega hasta la sor-
presa de Bartolomé Ruiz, cuando en 1526 se dio el encuentro de dos
culturas: la manteña y la española, con una balsa manteña “en que
venían hasta veinte personas, hombres, mujeres y muchachos provenientes
de Salango rumbo a Mesoamérica”, según la descripción de los nave-
gantes ibéricos, se trataba de una embarcación en viaje comercial.
Una agricultura desarrollada junto al conocimiento de nave-
gación permitió no solo contactos, sino la apertura de rutas de inter-
cambio. En ese sentido, Valdivia, con buenos navegantes constituyó
un importante foco de difusión cultural y comercial. El caso más co-
nocido de intercambio es de concha spondylus, importante símbolo
para las culturas asentadas en la costa, que “permitió crear vínculos entre
diferentes regiones, llegando a puntos tan lejanos como el norte de Chile y
las costas de México”,
141
sus evidencias más antiguas se remontan al
sitio arqueológico Real Alto de la cultura Valdivia.
142
140 Barroso Peña, Gonzalo: La cultura Valdivia o el surgimiento de la cerámica en América, His-
toria Digital, XIV, 23, (2014). ISSN 1695-62144, p. 26
Si a los fenicios (1500 -330 a.C.) se les calificó como los señores del Mediterráneo, los valdi-
vianos fueron los señores del Pacífico, surcaban el océano 2000 años antes que los fenicios.
141 Almeida Reyes, Eduardo: El Reino de Quito, Sección Nacional del Ecuador del IPGH.
142 Lodeiros Seijo, César, et al: Breve historia del spondylus en el Pacífico suramericano: un
símbolo que retorna al presente, Interciencia, vol. 43, núm. 12, pp. 871-877, 2018
Patricio Orbe Garcés
320
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
En Real Alto, los arqueólogos han reconocido como una de las pri-
meras aldeas o centros urbanos de América”,
143
donde se observa desde
Valdivia 1 hasta Valdivia 7, un proceso de cambio en la configuración
social del espacio, desde una aldea hasta un centro ceremonial, “una
sociedad civilizada inicial, un centro político-ceremonial que comenzó a de-
sarrollarse 2500 años antes que en el resto de Latinoamérica, antes que Mé-
xico o que Perú
144
La importancia y antigüedad en Real Alto permiten a
sus descubridores afirmar que desde aquí arranca la tradición de las altas
culturas posteriores de América” (Pedro Porras G.- Arqueología del
Ecuador).
145
La concepción arquitectónica de Real Alto demuestra una
importante planificación urbana y social, con plaza rectangular y pla-
taformas centrales. “Habitaron en viviendas multifamiliares de planta
ovalada
146
de hasta 8 por 10 metros, con paredes de madera y baha-
reque y techumbre de hojas de palma a dos aguas que recuerdan las
de Mayo Chinchipe, viviendas circulares con diámetros entre 5 y 9
m., dispuestas alrededor de una plaza central. Similitud que se en-
cuentra a lo largo de su evolución cultural.
En ese sitio están los montículos más antiguos, 3500 a.C., per-
tenecientes a diferentes épocas y culturas, donde la arqueología ha
probado la “ocupación por grupos humanos pertenecientes a Valdivia,
Machalilla, Chorrera, Guangala y Manteño–Huancavilca”.
147
Valdivia, nacida en Santa Elena, se extendió a lo largo de los
valles fértiles de la costa, desde el sur de Esmeraldas, la cuenca del
Río Guayas, Puná donde existe evidencia de ocupaciones anteriores,
Fig. 1-2, hasta El Oro, llegando hasta las estribaciones de la cordillera
occidental, desde la provincia de Imbabura hasta El Oro, siendo los
143 Cultura Valdivia es considerada una de las más antiguas de Sudamérica, Diario Correo, 11
abr. 2017
144 Real Alto, hito del valle de Chanduy, Diario El Comercio, 20 de abril de 2019
145 Pedro Porras Garcés, Misionero Josefino 1950-1990, realizó importantes estudios y descu-
brimientos arqueológicos, entre los que se destacan: Dondachi (Papallacta), Upano, Co-
tundo, Pastaza, Cueva de los Tayos, Cosanga, Napo, Ahuano, faldas del Sangay, Alausí,
Pimampiro, península de Santa Elena.
Avilés Pino, Efrén: Cultura Valdivia, Enciclopedia del Ecuador
146 Avilés Pino, Efrén: Cultura Valdivia, Enciclopedia del Ecuador
147 Pueblos Originarios, Sitios Arqueológicos: Real Alto
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
321
ríos torrentosos que bajan de la serranía: Mira-Chota, Guayllabamba,
Toachi, Chimbo, Chanchan, Cañar y Jubones utilizados para no solo
llegar al interior sino también para establecerse en sus alrededores.
Aquiles Pérez, sustentándose en la toponimia, explica que hubo des-
plazamientos valdivianos, aguas arriba por esos ríos, rutas naturales
evidentes y que sus habitantes, cayapas, fueron absorbidos por los
valdivianos, por ser más civilizados.
¿Qué motivó esos desplazamientos al interior? La depreda-
ción humana y los procesos geológicos que cambiaron totalmente
los ecosistemas, las erupciones volcánicas afectaron buena parte de
la costa centro.
La obsidiana fue un material importante para los pueblos
aborígenes, los Cotocollao la obtenían de las minas de Mullimica y
Yanaurco Quiscatola en la sierra (Vásquez y Delgado, 2013) aunque
ahora se reconocen otros sitios; material que “se ha encontrado en la
costa, en sitios como San isidro (Manabí) y Real Alto (Santa Elena), en el
contexto de las últimas fases de Valdivia”,
148
esto es después que, alre-
dedor del 2000 a.C., los valdivianos llegaron a Quito, naciendo así
la relación comercial entre Costa y Sierra.
Los valdivianos, de origen Cara o yumbos colorados mante-
nían la tradición del diluvio y refieren que “el hombre primero había
salido de una tinaja en donde la luna (pe) había puesto dos huevos que ori-
ginaron la primera pareja humana”.
149
De igual manera, las prácticas ancestrales como la mastica-
ción de coca y el chamanismo de Mayo Chinchipe, se encuentra en
Valdivia, donde se utilizaba como “droga alucinógena para obtener un
estado de trance y durante él, comunicarse con el mundo del más allá o para
curaciones o pronósticos”.
150
Valdivia presenta una mezcla de caracteres culturales que in-
ducen a pensar que si se dio el mestizaje Cara-San Pedro (Mayo
148 Ontaneda, Santiago: Historia de los pueblos precolombinos de la Sierra norte del Ecuador,
BCE, 2010, pp. 14.
149 Costales, Alfredo y Dolores: Etnografía, lingüística e historia antigua de los Caras o Yumbos
Colorados Ediciones Abya Yala-Quito, 2002, p. 35.
150 Crespo, Hernán y Vargas, José María Coord.: Arte ecuatoriano, Tomo I, Salvat Editores Ecua-
torianos S.A., Quito, 1976, p. 56.
Patricio Orbe Garcés
322
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Chinchipe), caracteres que también van apareciendo en sus fases
evolutivas, tanto en la costa como en la sierra. No se utiliza la expre-
sión ‘en las siguientes culturas’ porque todas parten de la que se defi-
nió como cultura Valdivia que, con el tiempo, evolucionó y ocupó
toda la costa y casi toda la sierra con la sola excepción de la sierra
sur que corresponde a la cultura Palta.
151
Los rasgos comunes que se
encuentran son:
• La arquitectura de Mayo Chinchipe se reproduce en Valdivia
y ese tipo de vivienda se encuentra también en Machalilla
hasta Cotocollao.
• Valdivia está asociada al surgimiento de la cerámica en Amé-
rica, sin embargo, se ha demostrado que las cerámicas San
Pedro y Mayo Chinchipe son anteriores.
• Los alimentos vegetales de Mayo Chinchipe ya fueron lleva-
dos quizás, en tiempos de San Pedro, desde donde se espar-
cieron por la costa y luego por la serranía.
• La evidencia del Formativo temprano en la costa muestra
que la subsistencia de origen vegetal se sustentaba en la re-
colección de frutos silvestres, en el maíz y en otros cultivos
que se fueron adaptando al nuevo entorno.
• Las mujeres ejecutaban las actividades domésticas, la crianza
de los niños, procesamiento, producción de alimentos y ropa,
cultivo de la tierra. Fueron altamente respetadas y poseían
poder socio político.
• La costumbre Caribe de deformación de cráneo, relatan los
cronistas al referirse a los Manteño Huancavilcas. Igual cos-
tumbre se ha encontrado en Machalilla, Guangala, Jama, La
Tolita y en los Andes, en Imbabura. La ESPOL encontró las
Primeras evidencias de deformación craneal intencional du-
rante las fases II y III de la cultura Valdivia,
152
siendo la evi-
151 Al referirse al territorio Palta como una provincia, Cieza no parece hacer referencia a una
sola parcialidad étnica, sino a un concepto amplio, dentro del que posiblemente se congre-
gan varios señoríos étnicos
Brito Román, Juan Carlos: El Pueblo Palta en la Historia, Ediciones Abya Yala, Quito, 2015,
p. 49
152 Rivas, Daniel: Primeras evidencias de deformación craneal intencional durante las fases II
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
323
dencia más antigua en América Latina.
• Prácticas ancestrales como la masticación de coca y el cha-
manismo de Mayo Chinchipe, se encuentra en Valdivia y, al
menos, en La Chimba.
• La costumbre o tradición Cara de las tolas, se encuentra dis-
persa en la costa, la sierra y la Amazonía.
• La tradición del diluvio universal de los Cara se mantuvo,
al menos en las culturas Valdivia, Quitu y Cañari.
Fig. 1-3 Vulcanismo y arqueología en el norte de Manabí
Museo del Banco Central – Bahía, 2003
Estudios realizados en la cuenca del
río Jama han determinado la presen-
cia de tres erupciones volcánicas.
Una ocurrida entre 1680 a.C. y 1550
a.C. selló la ocupación Valdivia 8, se
desconoce la fuente eruptiva. Otra
ocurrida post Chorrera (alrededor de
355 a.C.), que se debió a la explosión
del volcán Pululahua y una tercera
entre el 300 y 500 d.C. que selló la
ocupación Jama-Coaque I, creyén-
dose que la probable fuente fue el
volcán Atacazo
A la izquierda, estratigrafía en la cuenca del río Jama.
A la derecha, transcripción del afiche
Museo BCE–Bahía
Fotografía del autor
y III de la cultura Valdivia (3300 – 2400 a.C.) en el sitio Real Alto, ESPOL, Facultad de Cien-
cias Sociales y Humanísticas
Patricio Orbe Garcés
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En el ámbito continental hay que resaltar la característica de
los valdivianos, heredadas de los Cara, constructores calificados de
canoas, buenos navegante y buenos comerciantes y no solo en base
al trueque, sino que también utilizaban dinero, monedas de concha.
Según el afiche del Museo del Banco Central de Bahía, Fig.
1-3, la secuencia cultural Valdivia-Machalilla fue afectada por un
evento volcánico. El IG-EPN explica que hubo dos erupciones, la del
Cotopaxi, el 2500 a.C. y del Guagua Pichincha, el 1550 a.C. La pri-
mera afectó a Valdivia y la segunda, terminó con Valdivia.
Silvia Vallejo identificó quince sitios que corresponden a la
erupción del Cotopaxi, 2500 a.C., distribuidos desde Atacames,
Canoa, Jama, Manta, Estero Chirije, San Isidro, Río cañas, Isla de la
Plata, Aguas Blancas y río Chico. Un dato interesante, los cortes en
Atacames, Manta-Crucita y Manta-Rocafuerte, registran en su estra-
tigrafía capas de ceniza de erupciones anteriores del mismo volcán.
Mapa 1-2 Huella probable del manto de ceniza del volcán Cotopaxi, 2500 a.C.
153
153 El manto probable de distribución de ceniza de la erupción, mapa 1-1a, es tomada de: Vallejo,
Silvia: Distribución de cenizas volcánicas holocénicas tardías en la costa del Ecuador, Escuela Po-
litécnica Nacional, Facultad de Geología y Petróleos, Proyecto previo a la obtención del Tí-
tulo de Ingeniera Geóloga, 2012, p. 142.
Genealogía de Valdivia
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325
a) Huella probable del manto de ceniza b) Cultura afectada Valdivia
Según la investigadora, el manto promedio de ceniza de la
erupción del Cotopaxi fue de 35 cm y el VEI, Índice de Explosividad
Volcánica, de 6 y por la dinámica de la velocidad y dirección del
viento, la ceniza cubrió entre el sur de la provincia de Esmeraldas y
todo Manabí.
154
Consecuentemente, la erupción tuvo efecto devas-
tador entre la desembocadura del río Esmeraldas, al norte y Ayampe,
al sur, al provocar una catástrofe ecosistémica, hambruna, muerte y
abandono del valle (Blong, 1984). El mapa 1-2a muestra el manto
probable de distribución de ceniza y en el mapa 1-2b, área de ocu-
pación de la cultura Valdivia, se ha superpuesto el efecto idealizado
de la erupción del volcán, observándose que esa área se redujo prác-
ticamente a lo que ahora son las provincias de Santa Elena y Guayas,
quedando un área aislada al norte del río Esmeraldas y otra al sur
de las provincias de Santa Elena y Guayas.
¿Cómo fue afectada la salud de esos habitantes? La
OPS/OMS señalan que los efectos más comunes causados por las
erupciones incluyen lesiones traumáticas, quemaduras, asfixia, en-
fermedades en la piel, lesiones oculares, problemas respiratorios,
conjuntivitis y hasta la muerte. La contaminación del agua y de los
alimentos, así como la afectación del ganado y animales domésticos,
de cultivos y en general del medio ambiente. La única medida de
prevención efectiva es la evacuación temprana.
155
La cantidad de ce-
niza influye directamente y hace que los problemas sean más o
menos complejos,
volúmenes relativamente pequeños de ceniza (como los emitidos du-
rante la fase eruptiva de agosto de 2001 en el volcán Tungurahua) pue-
El mapa del Ecuador es tomado de Google maps ecuador
En el mapa de la cultura Valdivia, tomados de la Enciclopedia del Ecuador, se a superpuesto
el manto de ceniza, mapa 1-1b
Avilés Pino, Efrén: Cultura Valdivia, Enciclopedia del Ecuador.
Antes de que aparezca Valdivia, hubo dos erupciones anteriores del volcán Cotopaxi (10000-
6000 AP y 5800 AP) (Hall y Mothes, 1999).
154 Vallejo, Silvia: Distribución de cenizas volcánicas holocénicas tardías en la costa del Ecuador, Es-
cuela Politécnica Nacional, Facultad de Geología y Petróleos, Proyecto previo a la obtención
del Título de Ingeniera Geóloga, 2012, pp. 23, 41, 119, 143
155 Erupciones volcánicas – OPS/OMS, Organización Panamericana de la Salud
Patricio Orbe Garcés
326
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
den provocar daños considerables en los cultivos. así como alterar se-
riamente la vida de las personas y animales.
1
56
Los valdivianos, al tener total desconocimiento del fenómeno
natural que les afectaba, debieron recurrir a su cosmovisión basada
en sus antepasados como proveedores de vida, salud y riqueza para
tratar de encontrar respuesta en su religión, donde la respuesta más
probable debió ser la huida de un entorno que afectó su salud al
menos, con irritación de las vías respiratorias, ojos y piel, contami-
nación de las fuentes de agua, la extinción de vida acuática en ríos y
lagos y escasez de alimentos. Por la cantidad de ceniza depositada,
se habrán destruido aldeas, cultivos, fuentes de agua y sitios de re-
colección de frutos silvestres
157
con su fauna asociada y la conse-
cuente hambruna y disminución demográfica que debió demandar
una reestructuración sociopolítica inmediata.
La lluvia excesiva pudo provocar, quizás, inundaciones y tal
vez flujos de escombros o lahares secundarios, debido al arrastre de
las cenizas.
Conclusiones muy importantes, extensivas a los demás pro-
cesos eruptivos que se incluyen en esta investigación.
Como testigos de la erupción del Cotopaxi de 1877, el padre
Luis Sodiro (1877) y el científico alemán Teodoro Wolf (1878) descri-
ben el evento como “derrames de lavas” que se desbordaron desde
el cráter del volcán. El historiador ambateño Pedro Fermín Cevallos
relata con su pluma ese fenómeno al igual que el historiador Gonzá-
lez Suárez que concluye: “no hay espectáculo tan aterrador como una
erupción volcánica
158
156 Samaniego, Pablo et al.: Los peligros volcánicos asociados con el Cayambe, IG-EPN, Ins-
titutde Recherche Pour Le Développement, Corporación Editora Nacional, Quito 2004
157 Andrade, Daniel, et. al.: Los peligros volcánicos asociados con el Cotopaxi, IG-EPN. IRD,
Serie: Los peligros volcánicos en el Ecuador No. 3, Corporación Editora Nacional, Nov. 2005,
pp. 107-112
En el Anexo 1: Algunos problemas asociados con la caída de ceniza volcánica. Con el fin de
simplificar la evaluación de los peligros volcánicos asociados con las caídas de ceniza, se
han establecido cinco niveles de afectación, en función del espesor de ceniza.
158 Barriga López, Franklin: Historia de los Desastres Naturales en el Ecuador, Academia Na-
cional de Historia del Ecuador, Instituto Panamericano de Geografía e Historia Sección Na-
cional del Ecuador, 2015, p. 38
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
327
Según Me-Bar y Valdez (2004, p. 1311), “los desastres, especial-
mente aquellos que provocan grandes pérdidas poblacionales, en los que el
proceso de recuperación poblacional incluye una ola migratoria, probable-
mente pueden observarse en el registro arqueológico como ‘transiciones cul-
turales’”.
159
Luego de la erupción y ante la falta de sustento, la recupera-
ción habría empezado quizás, a orillas del mar como único provee-
dor de alimento, poco a poco fueron apareciendo áreas costeras
habitadas entre el cabo San Francisco y Esmeraldas, áreas rosadas,
mapa 1-2c y al centro-sur, franja costera entre Bahía, Machalilla y Po-
sorja.
Evoluciones estilísticas y corroboraciones arqueométricas indican un
movimiento hacia el sur, en dirección a la península de Santa Elena,
que se fue separando en datación de las fechas más antiguas encontra-
das alrededor del sitio de Valdivia. Se piensa que, en ese movimiento
hacia el sur, Valdivia fue extinguiéndose gradualmente (Meggers,
1966)
.
160
Según la arqueología, a partir del 2100 a.C. empieza el de-
clive de Valdivia, aunque parecería que debió ser consecuencia de la
erupción del Cotopaxi, el 2500 a.C. que dejó un área no afectada al
sur de las actuales provincias de Santa Elena y Guayas, perdiéndose
la autoridad centralizada y generando una reconfiguración socio po-
lítica y económica. La arqueología deberá ratificar o rectificar la fecha
estimada del declive de Valdivia.
Según el afiche del Museo de Bahía, “una erupción ocurrida
entre 1680 a.C. y 1550 a.C. selló la ocupación Valdivia 8, se desconoce la
fuente eruptiva”. Silvia Vallejo explica que esa erupción fue del Pi-
chincha, el 1550 a.C. (Robin et al., 2008; Estupiñán Viteri, 1998), que
dejó una capa de ceniza de pocos centímetros, aunque el IEV fue 4.
159 A. Zeidíer, James: Nuevas perspectivas sobre el volcanismo holocénico ecuatoriano y sus
repetidos impactos en el valle de Jama: hacia un “geoarchivo” de tefra distal, STRATA, Re-
vista Ecuatoriana de Arqueología y Paleontología, 07-12/ 2023, vol. 1, nro.2, e9
160 Holm, Olaf y Crespo, Hernán: Período Paleoindio o precerámico, Historia del Ecuador, Tomo
I, Salvat Editores S.A., 1980, Barcelona, p. 124
Patricio Orbe Garcés
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BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Mapa 1-3 Efecto superpuesto de las erupciones de los volcanes
Cotopaxi, 2500 a.C. y Pichincha, 1550 a.C.
161
a) Manto probable b) Cultura afectada c) Machalilla
de ceniza Valdivia
James A. Zeidíer encontró que la erupción Guagua Pichincha
impactó severamente toda el área, esta erupción que se estimaba con
un VEI de 4 (Andrade et al., 2021), ahora se la considera con un VEI
de 6 en base a nuevos estudios arqueológicos y vulcanológicos en el
sitio Papayita, en la vecindad de Portoviejo, donde la capa de tefra
tiene 85 cm de alto
.
162
Con esta erupción, la costa centro fue nuevamente afectada,
mapa 1-3b, quedando aisladas una zona al norte y otra al sur. El
manto de ceniza que se muestra se construyó en base a los puntos
dados por Silvia Vallejo más los nuevos datos que aporta Zeidíer,
mapa 1-3b.
161 El manto de distribución de ceniza de la erupción es tomada de: Vallejo, Silvia: Distribución
de cenizas volcánicas holocénicas tardías en la costa del Ecuador, Escuela Politécnica Nacional,
Facultad de Geología y Petróleos, Proyecto previo a la obtención del Título de Ingeniera
Geóloga, 2012, p. 140.
En los mapas a y b, tomados de la Enciclopedia del Ecuador de Efrén Avilés Pino, se a super-
puesto el manto de distribución de ceniza. El mapa c, es tomado de Tellechea, Juan Carlos:
Machalilla, olvidada cultura precolombina de Ecuador, 21 de marzo de 2019.
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
329
Valdivia quizás todavía no se recuperaba de la erupción del
Cotopaxi, el nuevo manto de ceniza habría afectado severamente al
área sur, ya afectada por la erupción anterior, es el período en que,
en base a la evolución cerámica, se evidencia la transición cultural
hacia Machalilla. El mapa 1-3c, cultura Machalilla, es resultado de
las investigaciones conjuntas entre el Deutsches Archäologisches Ins-
titut, DAI (Instituto Alemán de Arqueología) y la Pontifica Univer-
sidad Católica de Ecuador, PUCE.
163
Criterio que comparte (Zeidíer
2008) y Educalabado.
El área no afectada por la erupción del Cotopaxi, al norte del
río Esmeraldas, se considera que evolucionó hacia Chorrera sin pasar
por Machalilla, es donde se encontraron cerámicas con características
chorreroides. “En el occidente de Esmeraldas hay el conjunto de alfarería
lujosa del sitio Tachina (Stirling 1963) que dio origen al nombre de la fase,
por la Misión Arqueológica Española (Alcina 1979: 109)”.
164
Esa fase, al
norte del río Esmeraldas, estilo Tachina, (800 – 400 a.C.), surgió como
variante de Chorrera después de la erupción del Cotacachi-Cuicocha
y su evolución, tiempo más tarde, originó La Tolita, (600 a.C.400
d.C.), que se expandió hasta el sur de Colombia.
Durante la fase final, Valdivia dio sus últimos aportes al crear
cerámica un poco más decorada y detallada. “Real Alto pierde su he-
gemonía y surgen otros centros de importancia regional (San Isidro en Ma-
nabí, San Lorenzo del Mate en Guayas, Arenillas en El Oro, etc.)”.
165
La
literatura no menciona que pudo pasar con los habitantes al este del
golfo de Guayaquil, área de afectada por las erupciones.
La importancia de Valdivia es evidente: es una de las culturas
más antiguas del mundo, es coetánea con la cultura egipcia y en
América, es antecesora de mayas, aztecas e incas.
162 A. Zeidíer, James: Nuevas perspectivas sobre el volcanismo holocénico ecuatoriano y sus
repetidos impactos en el valle de Jama: hacia un “geoarchivo” de tefra distal, STRATA, Re-
vista Ecuatoriana de Arqueología y Paleontología, 07-12/ 2023, vol. 1, nro.2, e9, p. 22.
163 Tellechea, Juan Carlos: Machalilla, olvidada cultura precolombina de Ecuador, Reportaje
MundoClásico, 2019.
164 Scott, John F.: El área Septentrional Andina, El estilo Chorrera y su influencia en los Andes
septentrionales, p. 277-294, Institut francais d’études andines, 1998, OpenEdition Books
165 Gutiérrez Usillos, Andrés: Interrelación Hombre - Fauna en el Ecuador Prehispánico, Tesis
presentada para la obtención de Grado de Doctor, Universidad Complutense de Madrid,
Departamento de Historia de América II (Antropología de América), Madrid 1998, p. 51.
Patricio Orbe Garcés
330
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Christian Mesía Montenegro señala: “en una estructura social
jerarquizada, las élites son quienes están obligadas a buscar soluciones que
les permitan seguir manteniendo posiciones privilegiadas”. En el caso de
las élites de Valdivia, al parecer no tuvieron suerte en encontrar al-
ternativas que les permita mantener la estructura configurada en casi
dos milenios, frente a eventos catastróficos que ocurrieron entre el
2500 y 1500 a.C., eventos de gran intensidad que perturbaron a las
poblaciones de centro y occidente del Ecuador. La dispersión de di-
chas erupciones alcanzó a las provincias de Esmeraldas, Manabí y
Guayas (Issacson 1994; Zeidíer e Isaacson 2003). Ellas alteraron la
forma de vida de las poblaciones ahora identificadas como parte de
la tradición cultural Valdivia, debilitando no solamente elementos
relacionados con el sistema económico y actividades productivas
sino causando una gran inestabilidad política que derivó en el sur-
gimiento de una nueva tradición cultural.
La evolución humana depende del entorno cambiante por
efecto de fenómenos naturales que, a su vez, influye en la cultura de
sus habitantes. Eventos catastróficos obligan a las sociedades a bus-
car soluciones innovadoras para sobrevivir.
Estos eventos… perturbaron los modos de vida de las poblaciones de
centro y occidente del Ecuador, debilitando no solamente elementos
relacionados con el sistema económico y actividades productivas sino
causando una gran inestabilidad política que derivó en el surgimiento
de una nueva tradición cultural, conocida como Machalilla (Estrada
1958; Meggers, Evans y Estrada 1965). Esta tradición se extendió por
un área geográfica menor a la de Valdivia, presente de modo continuo
entre las secciones sur de la provincia de Manabí y Guayas, mostrando
una discontinuidad entre las secciones norte de Manabí y sur de Es-
meraldas (Zeidíer 2008)”
.
166
(Nota del autor: el 2007 la provincia del Guayas se dividió dando ori-
gen a la provincia de Santa Elena).
166 Mesía Montenegro, Christian: El periodo Formativo en los andes septentrionales y sus re-
laciones con los andes centrales, Arqueología y Sociedad Nº 27, 2014: 111-130 ISSN: 0254-
8062, p. 116
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
331
Machalilla debe su nombre al descubrimiento de restos ar-
queológicos en esa localidad, a orillas del Océano Pacífico, área sur
no afectada por las erupciones. Ocupó la costa sur de Manabí, Santa
Elena y Guayas, mapa 1-3c.
Emilio Estrada y Julio Viteri Gamboa la descubrieron en 1958
y “la interpretaron como una prolongación de Valdivia, intermedia con
Chorrera, sin embargo, se la prefiere considerar una cultura con su propio
desarrollo autónomo dentro del período Formativo Medio
167
porque man-
teniendo vínculos con Valdivia, a más de su ubicación geográfica y
secuencia temporal, conservó características similares y su cerámica
fue evolucionando hasta mostrarse con estilo propio: asa-estribo,
pico evertido, engobe pulido y pintura positiva, que muestran un
mayor desarrollo cultural en relación con Valdivia, fue una transición
paulatina que no supuso una ruptura brusca con la tradición exis-
tente.
Bischof y Lathrap (1970b: 244-248) concuerdan que Machali-
lla es consecuencia de Valdivia, sin embargo, al norte de la provincia
de Santa Elena y sur de Manabí, existen vacíos de entre 200 y 600
años desde Valdivia Tardío hasta el inicio de Machalilla (Zeidíer,
1986: 93),
que hace pensar en la posibilidad del abandono de muchos de los asen-
tamientos Valdivia, al final de la subfase VII, debido a algún cambio
climático o acontecimiento ecológico a gran escala que obligó a la de-
socupación de las áreas más desprotegidas, que haya permitido la con-
tinuidad de aquellos asentamientos que gozaron de especiales
condiciones de ubicación (proximidad a un gran río, tierras aptas para
el cultivo, localización en línea de costa y explotación piscícola...). Es
posible que alguna de las erupciones volcánicas haya afectado al deli-
cado equilibrio ecológico de los campos de cultivo de la costa. Seme-
jante circunstancia parece que se repitió nuevamente hacia el 500 a.C.
168
167 Avilés Pino, Efrén: Machalilla, Enciclopedia del Ecuador.
168 Gutiérrez Usillos, Andrés: Interrelación HombreFauna en el Ecuador Prehispánico, Tesis pre-
sentada para la obtención de Grado de Doctor, Universidad Complutense de Madrid, De-
partamento de Historia de América II (Antropología de América), Madrid 1998, p. 83.
Patricio Orbe Garcés
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BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
Estrada fue el primero en reconocer cambios estilísticos en la
cerámica, “suficientes cambios para establecer la separación entre Valdivia
y la siguiente cultura, que denominó Machalilla”,
169
(1600 – 800 a.C.), en-
fatizando que son los mismos valdivianos que fueron evolucionando
con el tiempo en un nuevo entorno. La zona norte no afectada, entre
el cabo San Francisco y el río Esmeraldas, siguió como Valdivia y evo-
lucionó directamente hacia Chorrera sin pasar por Machalilla.
La cerámica Machalilla, que evolucionó a partir de la fase tar-
día de Valdivia, se caracteriza por ser finamente modelada, con co-
lores rojos brillantes, decoración en bandas “Se dan innovaciones
tipológicas como la aparición de los recipientes antropomorfos que, sin per-
der su funcionalidad original, adquieren sugerentes formas humanas en las
que el alfarero captó su propia imagen o la de su grupo social”,
170
figuras
que se pueden considerar como una de las más influyentes expre-
siones en la cerámica del Nuevo Mundo. “Aparecen botellas con asa
estribo (Lathrap, Collier y Chandra 1975) que, al parecer son provenientes
de la cuenca del río Mayo (Valdez 2008)
171
y botellas con forma hu-
mana, con representaciones variadas de las condiciones de vida dia-
ria, figuras de hombres y mujeres obesos y delgados, mujeres
embarazadas, entre otros. “La botella de asa de estribo de Machalilla se
encontró en la cultura Capacha, en el estado de Colima, México occidental,
con una data de 1450 a.C.
172
Continúa el uso de herramientas similares a las de Valdivia
sin embargo, Stothert encuentra “diferencias técnicas en la fabricación
de utensilios líticos entre Valdivia y Machalilla”.
Continuó también la economía diversificada característica de
Valdivia, que no solo dependía de los recursos marinos, sino también
de la agricultura, principalmente del cultivo de maíz.
169 Holm, Olaf y Crespo, Hernán: Período Paleoindio o precerámico, Historia del Ecuador, Tomo
I, Salvat Editores S.A., 1980, Barcelona, p. 124
170 Tellechea, Juan Carlos: Machalilla, olvidada cultura precolombina de Ecuador, Reportaje
MundoClásico, 2019
171 Mesía Montenegro, Christian: El periodo Formativo en los andes septentrionales y sus re-
laciones con los andes centrales, Arqueología y Sociedad Nº 27, 2014: 111-130 ISSN: 0254-
8062, p. 116
172 Crespo, Hernán y Vargas, José María Coord.: Arte ecuatoriano, Tomo I, Salvat Editores Ecua-
torianos S.A., Quito, 1976, Pág. Cultura Chorrera, p. 42
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
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Existe marcada ausencia de complejos monumentales, que hace
pensar en la ausencia de grandes proyectos y, por ende, de una autoridad
centralizada capaz de movilizar grandes grupos humanos
173
, lo que su-
giere que no se dio una reconfiguración social y política luego de los
desastres naturales mencionados.
Siguieron con la práctica de la deformación craneana, quizás
por motivos estéticos o religiosos, costumbre que se ya se encontró
en Valdivia como costumbre intencional de tradición Caribe. Esta
costumbre, de deformación de cráneo y que se trasquilaban deján-
dose la corona a ‘manera de frailes’ con cabellos solamente a los lados,
relatan cronistas como Zárate y Cieza de León al referirse a los Man-
teño Huancavilcas. Gonzáles Suárez señala: “Algunas tribus de Ma-
nabí y de Esmeraldas tenían la costumbre de deformar la cabeza,
prolongándola hacia la parte superior y aplastándola de entrambos lados”.
174
Se ha encontrado poca evidencia de asentamientos Machali-
lla y no está clara su transición hacia Chorrera, sobre todo, por la dis-
tancia al sitio de origen de Chorrera sin embargo, varios estilos
decorativos evidencian su ancestro en Machalilla. Según datos de
C
14
, el origen de Chorrera se ubica hacia el 1000 a.C.
600 años después de la erupción del Pichincha, erupcionó el
volcán Cotacachi-Cuicocha, “fueron dos flujos fechados en 3100 y 2900
AP (von Hillebrandt, 1989; von Hillebrandt y Hall, 1988)”.
175
Según Sil-
via Vallejo, la erupción del 990 a.C., Mapa 1-4, habría dejado un
manto de ceniza de 8 cm. y, a pesar de que el VEI fue 4, “no hubo
mayor impacto en la zona costera entre el cabo San Francisco y el río Es-
meraldas”. Después de la erupción la arqueología reconoce las mani-
festaciones Tachina al norte del río Esmeraldas.
Los primeros datos de Chorrera fueron resultado de las in-
vestigaciones del arqueólogo inglés Geoffrey Bushnell, 1951, en el
173 Ibidem, p. 117.
174 Gonzáles Suárez, Federico: Historia general de la República del Ecuador, Libro primero, Capítulo
tercero, Usos y costumbres de las antiguas tribus indígenas del Ecuador, Biblioteca Virtual
Miguel de Cervantes, 2004.
175 Hall, Minard L. y Mothes, Patricia: Actividad Volcánica y los pueblos precolombinos del Ecuador,
1. La actividad volcánica del holoceno en el Ecuador y Colombia Austral: Impedimento al
desarrollo de las civilizaciones pasadas, Ediciones Abya Yala, 1998, p. 16.
Patricio Orbe Garcés
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BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
sitio La Carolina en Santa Elena, pero, “por carecer de una estratigrafía
segura, no la pudo ubicar en el tiempo exacto y, según lo usual en las in-
vestigaciones, el autor le dio el nombre de Engoroy, por ser ése el sitio del
hallazgo”,
176
nombre con el que se reconoce la manifestación penin-
sular de Chorrera.
Mapa 1-4 Huella probable del manto de ceniza
del volcán Cotacachi-Cuicocha, 990 a.C.
177
a) Huella probable del manto de ceniza b) Cultura afectada: Chorrera
Investigaciones posteriores,
(...) en especial los trabajos de Bischof (1975) en Palmar y con anterioridad
los de Lanning (1964) y Lynch (1972), se detectó que los tiestos de la región
costera eran diferentes a los de la cuenca del Guayas. Esto desembocó en la
conformación de esta nueva fase Engoroy que resulta clave en la arqueología
176 Crespo, Hernán y Vargas, José María Coord.: Arte ecuatoriano, Tomo I, Salvat Editores Ecua-
torianos S.A., Quito, 1976, Pág. Cultura Chorrera, p. 81.
177 El manto de distribución de ceniza de la erupción, mapa 1-5a, es tomada de: Vallejo, Silvia:
Distribución de cenizas volcánicas holocénicas tardías en la costa del Ecuador, Escuela Po-
litécnica Nacional, Facultad de Geología y Petróleos, Proyecto previo a la obtención del Tí-
tulo de Ingeniera Geóloga, 2012, p. 142.
En el mapa de la cultura Chorrera, tomados de la Enciclopedia del Ecuador, se ha superpuesto
el manto de distribución de ceniza, mapa 1-5b
Avilés Pino, Efrén: Cultura Valdivia, Enciclopedia del Ecuador.
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
335
americana: de ser verdadera la hipótesis referente a un origen chorrenano de
Cupisnique-Chavin en el Perú (por lo menos de parte de su iconografía)
.
178
Estrada, Evans y Meggers, con los datos proporcionados por
Francisco Huerta Rendón, en 1957 realizaron los primeros estudios
en un barranco del río Babahoyo, en el sitio Chorrera, en la actual
provincia de Los Ríos, (Evans y Meggers 1957); en sus informes die-
ron a conocer la gran importancia arqueológica del descubrimiento.
Juzgamos muy probable que el primer descubrimiento, el denominado En-
goroy, no es sino una modificación regional de Chorrera, nombre que aquí
preferimos por ser más documentado”.
179
Evans y Meggers (1982: 124), a través de la distribución geográfica de
los rasgos cerámicos Chorrera, deducen que el complejo se extendió
desde el norte de la cuenca del Guayas, donde era menos marcada la
influencia Machalilla y no desde la costa como se supuso inicialmente,
siguiendo los cursos de los sistemas fluviales interiores.
180
Chorrera se caracterizó por su espléndida y rica expresión
artística, principalmente cerámica, con superficies muy bien pulidas
y excelente acabado. “Sus técnicas decorativas incluyeron policromía,
pintura iridiscente, pintura negativa, inciso y grabado de motivos simbóli-
cos”.
181
En formas y decoraciones, denota herencia de Machalilla, al-
canzando sorprendentes manifestaciones plásticas.
Por su riquísima expresión artística -representada especialmente
en su cerámica- se puede afirmar que la cultura Chorrera conforma lo más
sobresaliente de la estética y el arte en el Periodo Formativo Tardío”.
182
Llama la atención el alto desarrollo logrado en la producción alfarera
(Cummins 2003; Lathrap, Collier y Chandra 1975). La cerámica se
178 Schávelzon, Daniel: Arqueología y Arquitectura del Ecuador Prehispánico, Universidad Nacional
Autónoma de México, México 1981, p. 36.
179 Ibidem, p. 81.
180 Gutiérrez Usillos, Andrés: Interrelación HombreFauna en el Ecuador Prehispánico, Tesis pre-
sentada para la obtención de Grado de Doctor, Universidad Complutense de Madrid, De-
partamento de Historia de América II (Antropología de América), Madrid 1998, p. 95.
181 Educalabado, Chorrera.
182 Avilés Pino, Efrén: Cultura Chorrera, Enciclopedia del Ecuador.
Genealogía de Valdivia
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BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
caracteriza por vasijas silbadoras, en la misma línea que Valdivia y
Machalilla, pero con mejor concepción tecnológica y artística como
resultado de su evolución. “La maestría en el dominio de la técnica y en
el manejo de la forma hacen de la cerámica Chorrera la primera gran tradi-
ción artística de la arqueología ecuatoriana”.
183
Esta cultura ofrece los recipientes conocidos como cargadores o agua-
teros, que parecen representar precisamente este oficio y cabe tenerlos
en cuenta como posibles antecedentes para los canasteros, Villalba
(1996), figuras en cerámica que representan a los antiguos mercaderes
o mindalas que recorrieron la América precolombina por mar y tierra,
contribuyendo al intercambio e integración cultural del continente.
184
El mindala era un personaje que gozaba de una privilegiada
posición social por ser especialista en el intercambio a larga distan-
cia.
Refiriéndose a Chorrera en la isla Puná, en el libro ‘De arqueo-
logía hablamos las mujeres’, 2018, se habla de huertos caseros en los
cuales cultivaban maíz, fréjol, yuca, camote y otras, identificadas en
los sedimentos de los basurales estudiados; documentaron “el maíz
en una gama de artefactos arqueológicos de cerámica que habrían sido uti-
lizados para cocinar, para servir alimentos y para tomar bebidas, posible-
mente embriagantes”.
185
En su apogeo, Chorrera ocupó prácticamente toda la costa y
según O. Holm y H Crespo,
(…) en la Sierra, las cercanías de Quito, Pichincha, Chimbo-
razo, Cañar y Azuay y, por el lado oriental de la última, trasmonta las
cordilleras para adentrarse en la inmensa región amazónica (...), expan-
sión que (...)algunos investigadores lo considerada como un horizonte
183 Guamán Romero, Oswaldo: Orígenes e Historia del Arte Precolombino Ecuatoriano, Uni-
versidad Técnica de Machala, Ediciones UTMACH, 2015, p. 63.
184 Ibidem, pp. 71 y 27.
185 Guachamín-Tello, Ana M.: De arqueología hablamos las mujeres, Perspectivas sobre el pa-
sado ecuatoriano, 5. Análisis de microfósiles silíceos (fitolitos) en contextos sedimentarios
y artefactuales de los sitios arqueológicos. La Pólvora y Los Pocitos 2 en la Isla Puná, Ecua-
dor, Ediciones ULEAM, Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, 2018, p. 59.
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
337
cultural en donde se reconoce una cierta unidad en estilo y manufac-
tura como producto de una manifestación cultural general pero con
variaciones regionales (Bischof 1975; Cummins 2003; Lathrap, Collier
y Chandra 1975; Simmons 1970)
.
186
Alcina, 1975,
(...) documentó Chorrera en el pie de monte occidental, en Santo Do-
mingo de los Tsáchilas, probablemente una estación en el camino hacia
la meseta interandina, donde también hay evidencias Chorrea, cerca
de Quito... Chorrera estuvo en Esmeraldas, donde le dio el nombre de
cultura Tachina, variante local de Chorrera, confirmando el hallazgo
casual de Stirling en el mismo territorio (Stirling, 1963).
187
La misión de la Escuela de Arqueología de la Universidad de Londres
confirmó a Chorrera en su marcha al sur andino, por el valle del Jubo-
nes y en los Andes Centrales, en Alausí, al sur de Riobamba, Chorrera
sobrepuesta a su antecesor Machalilla.
188
Estrada llegó a clasificar a la cultura Chorrera con un fundamento pre-
histórico de la Unidad Cultural Nacional, criterio que se justifica ple-
namente si se toma en cuenta la extensión cultural reconocida hasta
ese momento: Esmeraldas, Manabí, Guayas, Los Ríos, las tierras bajas
de Pichincha (Santo Domingo de los Colorados) y el Valle de Jubones,
en la provincia de El Oro, en la Costa; y en la Sierra, las cercanías de
Quito, Pichincha, Chimborazo, Cañar y Azuay, que por el lado oriental
de esta última provincia trasmonta las cordilleras para adentrarse en
la inmensa región amazónica.
(O. Holm y H. Crespo.- Las Cultu-
ras Formativas, Historia del Ecuador, Salvat).
Se han encontrado vestigios de Chorrera en las tres regiones:
desde el sur de Esmeraldas hasta; en la sierra desde Cotocollao en
Pichincha, Alausí en Chimborazo, Cerro Narrío en Cañar, hasta Loja
186 Mesía Montenegro, Christian: El periodo Formativo en los andes septentrionales y sus re-
laciones con los andes centrales, Arqueología y Sociedad Nº 27, 2014: 111-130 ISSN: 0254-
8062, p. 118.
187 Crespo, Hernán y Vargas, José María Coord.: Arte ecuatoriano, Tomo I, Salvat Editores Ecua-
torianos S.A., Quito, 1976, p. 46.
188 Ibidem, p. 46.
Patricio Orbe Garcés
338
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
y en el oriente, en la cueva de los Tayos, junto a los ríos Santiago,
Upano y Pastaza, en donde se han descubierto conchas marinas de
tipo Spondylus mezcladas con cerámica, lo que constituye un signo
de interrelación entre diferentes culturas.
Mapa 1-5 Huella probable del manto de ceniza
del volcán Pululahua, 485 a.C.
189
Quinientos años más tarde, la violenta erupción del Pulula-
hua, el 485 a.C. (Andrade et al., 2021; Volentik et al., 2010), produjo
la desestabilización que puso fin a Chorrera, (Isaacson 1987). Fue el
fin de la ocupación Formativo-Tardía sobre una vasta extensión:
desde Mompiche (Isaacson y Zeidíer), mapa 1-5a, “hasta la isla de La
Plata en la provincia de Manabí (Zeidíer e Isaacson, 2003; Vallejo, 2011;
Andrade et al., 2012).
190
189 Isaacson, John S. and Zeidíer, James A.: Actividad Volcánica y los pueblos precolombinos del
Ecuador, 2. Accidental History: Volcanic Activity and the End of the Formative in Northwestern
Ecuador, Ediciones Abya Yala, 1998,p 63
En el mapa de la cultura Chorrera se ha superpuesto el manto de ceniza del volcán Pulula-
hua, mapa 1-5b. Avilés Pino, Efrén: Cultura Chorrera, Enciclopedia del Ecuador.
190 Figueroa, Silvia: “Complejidad social al final del período formativo tardío. La ceniza de la
Genealogía de Valdivia
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a) Huella probable b) Cultura afectada: Chorrera
del manto de ceniza
Según Silvia Vallejo, la erupción tuvo un VEI de 5 y dejó un
manto de ceniza de 15 cm. Por la cantidad de ceniza depositada, se
habrían destruido aldeas y cultivos y contaminado las fuentes de
agua y sitios de recolección de frutos silvestres con su respectiva
fauna, situación que debió producir hambruna y disminución demo-
gráfica.
Según Paulsen (1970), el final de Chorrera fue el 100 a.C. en
que comienza Guangala. Es lógico pensar en diferentes fechas para
el final de esa cultura, todo depende del sitio que se considere, den-
tro o fuera del área afectada por erupción del Pululahua. Después
de la erupción se desarrollaron culturas más complejas que según
James A. Zeidíer, al norte sería medio milenio más tarde, resultando
inconsistente la cronología inicial de Bahía y Jama Coaque. Desde
Salango al sur no hubo afectación, al igual que en la cuenca baja del
río Guayas, permitiendo que Chorrera se mantenga, resultando in-
consistente la cronología inicial de Daule Tejar.
Los productos eruptivos se ven a lo largo del río Guayllabamba, por
ejemplo, en el área de Golondrinas. En el sector de San Mateo y Motil,
cerca de Esmeraldas, cubren un nivel que contiene cerámica, carbón y
piedras inusuales, los cuales quizás representan un antiguo campa-
mento.
191
Por las variaciones cerámicas, Zeidíer, (2008, p. 468) considera
que la cultura Chorrera se divide en variantes regionales: fase Mafa
y fase Tachina, provincia de Esmeraldas, al norte y al sur respectiva-
mente, fase Tabuchila, norte de Manabí, fase Engoroy, península de
Santa Elena y región costera del Guayas, Chorrera propiamente
dicha, cuenca del río Guayas, fase temprana de Jubones, sudeste de
Guayas y Azuay y fase Arenillas, en El Oro.
El análisis del área de ocupación de Machalilla y el sitio de
origen de Chorrera siembra la duda del origen de Chorrera por lo
que, analizando en conjunto los criterios de Geoffrey Bushnell, Es-
última erupción del volcán Pululahua (2400 A.P.) como marcador temporal”, Antropología
Cuadernos de Investigación, núm. 18, enero-junio 2017, p. 15.
191 Ibidem, p. 24.
Patricio Orbe Garcés
340
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
trada, Evans y Meggers y Zeidíer, se deduce: al norte de la provincia
de Esmeraldas y después de la erupción del Cotacachi, se identifica
la fase Tachina, de herencia Valdivia que evolucionó a Chorrera sin
pasar por Machalilla, donde se encontraron cerámicas con caracte-
rísticas chorreroides; al sureste, cuenca baja del río Guayas, área no
afectada por las erupciones, “donde la influencia de Machalilla era menos
marcada”, según Zeidíer: ‘Chorrera propiamente dicha’, fase evolutiva
de Valdivia que, quizás, podría denominarse Valdivia Tardía, coetá-
nea con Machalilla, que evolucionó gradualmente hacia Chorrera.
Al sur de Manabí y norte de Santa Elena, existen vacíos de entre 200
y 600 años, desde el final de Valdivia hasta el inicio de Machalilla,
hiatos culturales debidos a las erupciones donde quizás podría iden-
tificarse la fase Tabuchila; la fase Engoroy, en Santa Elena y región
costera del Guayas que, Estrada, Evans y Meggers lo señalan como
una modificación regional de Chorrera”, sería una fase evolutiva de
Machalilla, conclusión que aclara el origen de Chorrera y justifica las
variantes regionales identificadas por Zeidíer.
Si dos erupciones, del Cotopaxi y del Pichincha, produjeron
la crisis económica y social de la cultura Valdivia, la del Pululahua
produjo un efecto similar en la cultura Chorrera.
Esto es visible en el registro arqueológico donde se observa un cambio
sociocultural que se expresa en la paulatina desaparición de las tradi-
ciones cerámicas Chorrera (costa) y Cotocollao (sierra) y el surgimiento
de nuevas expresiones culturales que marcan el período del Desarrollo
Regional.
192
Genealogía
La genealogía estudia y sigue cronológicamente la ascenden-
cia y descendencia de una familia o persona, pero, fue Darwin quien
imaginó 'el gran Árbol de la Vida' “anticipando que algún día conocería-
192 Hall, Minard L. y Mothes, Patricia: Actividad Volcánica y los pueblos precolombinos del
Ecuador, 1. La actividad volcánica del holoceno en el Ecuador y Colombia Austral: Impe-
dimento al desarrollo de las civilizaciones pasadas, Ediciones Abya Yala, 1998, p. 20.
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
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mos en detalle las relaciones entre todas las especies, tanto vivas como ex-
tintas y que más allá de constituir un nuevo sistema de clasificación, sería
un marco para estudiar la evolución de la vida”.
193
En esta investigación
se utiliza ese concepto para ‘estudiar la evolución de la cultura Valdivia’,
desde su origen hasta el fin de la época aborigen, un horizonte cul-
tural de alrededor de 5500 años.
La transición entre fases arqueológicas se traduce en cambios en
usos y costumbres de una sociedad. Marca la presencia de innovaciones sig-
nificativas en la cultura que reflejan transformaciones ideológicas impor-
tantes”.
194
La Fig. 1-4 muestra la genealogía de Valdivia en el período
Formativo de la costa, desde su origen por transculturación Cara-
fase San Pedro (Mayo Chinchipe) hasta la erupción del Pululahua
que pone fin al período. Constan también, las erupciones que afec-
taron a este período. Para la cronología se ha recurrido a datos del
Ministerio de Cultura y Patrimonio y otras fuentes. Los datos de las
erupciones volcánicas están dados en la Tabla 1-1.
Fig. 1-4 Genealogía de la cultura Valdivia. período Formativo de la costa
Siendo Valdivia, Machalilla y Chorrera, tres culturas sucesi-
vas, asentadas en la misma área geográfica, bien pudieron denomi-
narse Valdivia Temprana, Media y Tardía, adoptando el nombre de
193 Martínez, Carmen: El árbol de la vida: sistemática y evolución de los seres vivos, Museo
Natural de Ciencias Naturales, Madrid, 14/09/2012.
194 Guamán Romero, Oswaldo: Orígenes e Historia del Arte Precolombino Ecuatoriano, Uni-
versidad Técnica de Machala, Ediciones UTMACH, 2015, p. 64.
Patricio Orbe Garcés
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BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
la comuna ubicada en la provincia de Santa Elena, donde fueron des-
cubiertos sus restos arqueológicos. Este enfoque pretende enfatizar
la genealogía de Valdivia, sin desconocer el mérito de los descubri-
dores de Machalilla y Chorrera y la práctica arqueológica general-
mente aceptada, que los nombres que dieron estuvieron asociados
al nombre del sitio epónimo.
Mapa 1-6 Secuencia Valdivia, después d las erupciones,
Machalilla, Chorrera
El mapa 1-6 explica la evolución del área de ocupación de Valdivia .
El mapa 1-6a, antes de la erupción del Cotopaxi, debió mostrar una
ocupación continua a lo largo de la costa, hasta el sur de Esmeraldas
y la ocupación de la cuenca del río Guayas, quizás hasta las cercanías
de Santo Domingo, extendiéndose hacia las estribaciones de la cor-
dillera occidental. Esta área se redujo con las erupciones, primero del
Cotopaxi y luego del Pichincha, cuando se redujo la franja costera
hasta las inmediaciones de Puerto López, destacando que, durante
el período Machalilla, el área norte, entre el cabo San Francisco y Es-
meraldas, se mantuvo como Valdivia. Adicionalmente, no solo hay
que mirar la contracción y luego expansión del área de ocupación,
Genealogía de Valdivia
BOLETÍN ANH Nº 212 • 277 344
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a) Valdivia Temprana b) Valdivia Media c) Valdivia Tardía
sino que hay que resaltar la evidente evolución cultural de Valdivia,
a lo largo del período Formativo, tres mil trescientos años de Historia
Aborigen.
Lo anterior no solo explica, sino que justifica este enfoque de
mantener un único nombre, Valdivia, seguido de la etapa Formativa
correspondiente, insistiendo que, de ninguna manera, se pretende
desconocer el mérito de los descubridores de Machalilla y Chorrera
y la práctica arqueológica generalmente aceptada.
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